sábado, 5 de octubre de 2024

Universidad antigua y nueva


La primera fotografía (que he obtenido por internet, e ignoro quién es su autor) corresponde al vestíbulo de entrada de la Universidad de Barcelona.
La segunda fotografía la hice ayer en la entrada de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona, en la calle Montealegre.
Es verdad que el espacio de la primera luce demasiado impoluto y vacío, hasta no llegar a creérselo. Pero aún así creo que la comparación es válida y puede dar sus frutos.
Para la segunda, aunque ahora veo que no salió demasiado bien y quizás lo que mejor se aprecie sean los contenedores de basuras del final, quise principalmente encuadrar el nuevo elemento instalado, creo que este mismo año. Se trata de un por ahora limpio y reluciente contenedor, que hace las veces de portería. Al menos veo que se introduce dentro un conserje. Destaca en él magnífficamente el escudo y nombre de la UB.
No hemos podido caer más bajo.


 

miércoles, 2 de octubre de 2024

Consell de Cent


El sábado, en la tarima instalada en el cruce de Consell de Cent con Enric Granados, unos músicos de Menorca tocaban y lanzaban por micrófono y altavoces instrucciones, mientras los que debían ser sus alumnos -porque lo hacían francamente bien- bailaban, bien atentos, abajo, en la calle ahora hecha paseo una especie de jota muy animada, un Ball de Bot.
Un curioso encontronazo.



 

martes, 1 de octubre de 2024

Paseo por la Diagonal en obras

Recorrimos el pasado sábado un buen trecho de la Diagonal que se está restaurando, por la que ya ha habido alguna prueba del tranvía.
Lo que más llama la atención es que será básicamente una Diagonal para los peatones, puesto que el tráfico masivo de coches se ha apartado de ella. Por su centro, sobre una base de pasto (verde si se cuida, quemado si se ahorra el agua de riego, como pasó en su trozo más alto este verano), correrá el tranvía, del que ya han hecho varias estaciones.
Los que vayan a caminar por ella verán que han pensado y mejorado sus cruces con la trama del Ensanche, algo difícil anteriormente dados los extraños ángulos a superar, facilitando una continuidad en el paseo inexistente previamente.
Después de Verdaguer han retomado el diseño de acera muy amplia del tramo de la avenida entre Cinc d’Oros y Francesc Macià, pero sin su nuevo pavimento, sino con el de la típica baldosa de Barcelona de toda la vida. Yo la prefiero por aquello de que la nueva comportaba un relieve que me dañaba un poco, al no caminar con calzado de deporte, la suela del pie, mientras que la baldosa tradicional tiene un dibujo hundido, que pasa desapercibido al pie.


El centro de la Diagonal, cruzado por las vías del tranvía. Al fondo, el monumento a Verdaguer, ahora algo desequilibrado por la diferente altura de los cipreses, en el cruce con el Paseo San Juan.

En el tramo previo, ya cubierto tras todo el trabajo hecho con los colectores, han colocado unos elementos de esos provisionales -bancos, macetas- y dejado para los peatones toda la superficie que antes era para los coches por donde en el futuro irá el tranvía.

Topes provisionales del recorrido del tranvía.

Uno de los tres elementos de la parada del tranvía -en un sentido- de Verdaguer.

Las vías del tranvía rodeando el monumento a Verdaguer. De críos, desconocedores de este señor, le llamábamos, por su forma y oscuro color -ahora algo mitigada por la limpieza-, “el cuervo”. Siempre he dicho que ese monumento me recuerda un poco al cuadro ese de La isla de los muertos, de Bocklin. Supongo que recientemente quitaron y reemplazaron los cipreses de un lado y el conjunto se muestra, por las diferentes alturas, desequilibrado. Quizás lo que mejor luce es el luminoso de la antigua publicidad de Rótulos Roura.

Pasado Verdaguer, las dimensiones de la acera -con diferente pegamento-, como las del tramo Cinc d’Oros - Francesc Macià. 

En esta imagen se ven un poco una de las futuras estaciones -en ambos sentidos- del tranvía. 

Y, en el cruce de Marina, ahora infestado por los grupos de turistas, pues para desgracia de los vecinos aparcan ahí sus autocares, el monstruo, el tumor cuyo crecimiento no ces
 

domingo, 29 de septiembre de 2024

La Feria del ibro de ocasión y la deriva barcelonesa


No sé cómo aún lo hago, pero me sigo indignando con la falta de rigor y formalidad.
Tengo por costumbre darme cada año un paseo por la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. No para buscar algo, sino para ver si se da la sorpresa y algún libro inesperado me salta a la yugular.
Decidí ir hoy domingo a primera hora, para evitar calor y posibles avalanchas de gente, por lo que consulté previamente páginas oficiales sobre el evento, no fuera a ser que el domingo estuviera cerrado o abriera más tarde. Como puede verse en el enlace. Ninguna indicación más allá de “Cada día, de 10 a 21h”.
Esta mañana he salido de casa, pues, para llegar al poco de abrir. Decido pasar por Consell de Cent, el nuevo paseo, a esas horas con muy poca gente. Pasada la esquina con la Rambla de Catalunya me giro para hacer, discretamente, la foto (1) a esa señora descansando en la solitaria silla atornillada al pavimento: parece que haga de vigilante del tramo de calle, aunque se le escapa alguna bici por detrás.
He llegado a Consell de Cent / Paseo de Gracia unos cinco o diez minutos después de las diez. Todas las paradas del lado Tarragona del Paseo estaban cerradas, salvo una en la que un tío mantenía una especie de ventana semi-abierta, como preparando algo.
He pasado entonces a ver las del lado Girona, pero ahí aún era peor: absolutamente todas estaban cerradas a cal y canto.
Decido entonces ir a tomar un café en espera de que se dignen abrir. Me escapo del Paso de Gracia por Consell de Cent, dirección Girona, pero todos los sitios o estaban aún cerrados (quizás porque anoche abrieron hasta tarde) o eran establecimientos anodinos, eslabones de cadena que no quiero mantener. Voy cruzando calles, hasta llegar a la ahora también peatonal Girona, donde creía que la Betlem o la Central podrían servirme, pero no habían abierto todavía.
Regreso entonces por Diputación, pero como evito los establecimientos anunciados en inglés, con desayunos y lunch para jovencitos norteamericanos y émulos, me quedo sin mi café. Llego a Paseo de Gracia pasadas las 10,30h, pero la situación de las paradas de libros sigue igual. Sólo en el lado de Tarragona parece haberse abierto algún hueco preparatorio en alguna más.
En mi exploración en busca de un café normal, en el que sentarme y hacer tiempo desayunando (de nuevo), llego a Rambla de Catalunya. Subo y casi alcanzo la calle Aragón, entrando en el Forn Sant Jaume. No quiero estar en la terraza. Miro en la nueva salita para tomar algo que han habilitado, pero sólo tiene tres mesas y están llenas. Me siento ante una diminuta silla en un pasillo frente al exhibidor de helados, paralelo a la fachada, junto a la puerta del local. Pido un café con leche y un croissant y de inmediato me traen un croissant que, como tardan en servirme el café, se queda en seguida sin un cuerno: es de esos de paja. Si el pobre Joan Prats levantase la cabeza…
Continuamente entran, pasando junto a mi, clientes, la mayoría relativamente jóvenes y uniformados de turistas, con lo que las tres chicas que me figuro deben recibir un exiguo salario por su agotador trabajo, no dan a basto. Paciencia. Como va pasando el tiempo reclamo mi café con leche, que parece que una de ellas va a hacer y servirme, pero es una falsa alarma. Tras otra reclamación posterior y luego una apertura de ojos al cruzarse nuestras miradas, me traen el café con leche: “Su café, y disculpe la espera”. No me parece caro (me dicen al ir a pagar que 4,30 eur, aunque luego rectifica: 4,20), pero no ha sido nada de lo que había estado buscando.
Ya son alrededor de las 11,08h cuando llego de nuevo a las paradas, que esta vez, salvo unas pocas -una de ellas se ha abierto ante mis narices a las 11,25h- ya están abiertas (foto 2).
La Feria cada vez ocupa menos espacio en el Paseo de Gracia. Este año sólo dos manzanas del lado Tarragona del Paseo, entre Consell de Cent y Gran Vía- y una en el lado Girona (entre Diputación y Consell de Cent. No he comprado nada. Quizás la parada en la que he estado más tiempo ha sido la del Gremi de Llibreters, que este año han dedicado su exposición a revistas de poesía vanguardistas, de Torres García, Salvat Papasseit (fotos 3 y 4), etc. Su encargado se lamentaba que el libro sobre la exposición, que suelen poner a la venta, no había llegado esta vez a tiempo.
Ya acabando la inspección, espero a que un señor acabe de observar un libro sobre el FRAP que mantiene y sopesa en sus manos una y otra vez. Al final le pido un espacio para observar los libros sobre Barcelona (casi todas las paradas tienen un apartado sobre libros de aspectos de la ciudad) que tiene ante sus narices. El encargado de la librería, que había visto mi gesto previo, que denotaba un cierto interés, y mi expresión más bien despectiva por la baja calidad de lo expuesto, me acerca un libro gordo sobre Barcelona:
-Tengo también este.
-Gracias. Yo también lo tengo en casa -le he mentido.
En la misma parada -mala señal- veo un libro nuestro, que dedicamos, hace mucho tiempo a Albert Vidal, el que alcanzó una cierta notoriedad en el Zoo, representando su “Home urbà”. Le digo que lo tiene entre los de cine y que posiblemente estaría mejor entre los de teatro. “No tengo de teatro”, me contesta.
Y se acabó la feria. Me dirijo a tomar el X1 -que resulta que los domingos no funciona- y paso ante lo que parece que verdaderamente vienen a ver los turistas: todo lo que les digan que tiene la forma de Gaudí. Las masas ante la Casa Batlló son, en sí mismas, un verdadero espectáculo (tres últimas fotos).



Calendario de Xavier Nogués.




 

jueves, 26 de septiembre de 2024

La Capella


Los equilibrios que se suponen en esta obra que vi ayer en La Capella pueden dar idea de los que han debido hacer los que han querido dar un aire si no cultural, al menos urbano, burgués y cosmopolita a las actuales Ramblas, olvidándose de sus anteriormente extraordinarios kioscos de prensa, que esos sí que, despojados de toda la quincallería de souvenirs actual, podrían seguir dando esa imagen.
Unos paneles en el acceso de la Biblioteca Andreu Nin (en el interior del edificio, posiblemente porque pensaron que en la calle quedarían vandalizados en un abrir y cerrar de ojos) hablan de la supuesta conexión del paseo y su entorno con los libros.
De los cinco lugares en los que indican se vendían libros, sólo queda actualmente uno.




 

martes, 20 de agosto de 2024

Festes de Gràcia

1

Las fiestas de Gràcia murieron de éxito hace muchos años. Por las noches sus calles se llenan de visitantes, bailongos, borrachos y contumaces meones que desaguan en cualquier rincón. Y no tan rincón.
A horas diurnas es un rebosar de gente haciendo cola para recorrer en procesión, retenida por las frecuentes fotos, los tramos de calles decoradas pacientemente por sus vecinos a base de muchas discusiones, peleas y paciencia derrochadas desde meses atrás.
Hay alguna calle que se lo curra y resulta impecable (sería el caso, éste año, de la calle Mozart, la que ha resultado vencedora del concurso que se dirime, que reproducía con mucho acierto diferentes ambientes de estilo japonés -ver las dos primeras fotos- aunque luego cedía a una especie de monigotes de manga y cosas parecidas), pero la gran mayoría hacen su decoración como Dios les ha dado a entender, y entonces resultan de dos tipos:
-Las que enternecen, por lo voluntarioso pero cutre, que se me hacen muy simpáticas. Es el caso de la de la calle La Perla, dedicada a las imágenes típicas y tópicas del western (ver fotos 3, 4, 5, 6, 7 y 8, algunas ya mostrando las consecuencias del azote de los chaparrones sobre el papel maché).
-Otras, muy numerosas, quieren ser exquisitas y espectaculares, y suelen caer en estéticas horrorosas, adulteradas, muy cursis (ver en la foto 9 la de la plaza del Nord, en la que, sin embargo, me gustó, lejos de efectos sensacionalistas, la utilización de modestas hueveras de cartón sin adulteración alguna, y en la foto 10 la tremenda cursilada, de éxito absoluto, del mundo de Graceland).
La de la Travessía de Sant Anton, con los doce signos del zodiaco, me pareció, con unas esculturas de cada uno de ellos del estilo de perfumería de barrio o figuras de Lladró a cuál más cursi, pero con elementos y columnas romanas muy simpáticas, una mezcla de ambos tipos. Ver fotos 11, 12, 13 y 14.
Y cierro (foto 15) con la plaza De la Torre del reloj, que partía de una buena idea: todo azul. Con un poco más de preparación podrían haber pensado también, por ejemplo, en Yves Klein, con paredes desnudas o huellas de cuerpos, las dos siempre de su color.
Una última reflexión: ¿por qué acuden siempre, buscando temas populares, que lleguen, a la iconografía norteamericana? Elvis Presley, el western, Las Vegas, Manhattan, … Ya está bien que huyan del costumari català que convertiría las calles en un pesebre noucentista, pero ¿no hay entre una y otra opción escapatoria?

Y 2. Ambientes de Japón en la calle Mozart.

3. La Perla

4. Los efectos del aguacero sobre el papel maché.

5

6. Empapados en agua.

7

8. El salón por los aires.

9. El mundo acuático suele estar muy recurrido.

10. Las dos tapan un corazón. No llegué a captar economía una foto una pareja componiendo un corazón con sus manos. Cagarse.

11. La entrada triunfal de la Travessia de San Anton.

2. Así de acondicionado tenían el bar.

13. El aguijón de escorpio parecía hecho de morcillones.

14. Un local de la calle.

15. Rapsodia en blue.
 

sábado, 17 de agosto de 2024

Sant Roc


Decia que ayer la imagen de San Roque, con su famoso perro, sólo podia verse fuera de la catedral, pues estaba ahí aparcado, junto a una serie de cabezudos y gigantes que hablan circulado en el pasacalles previo.





 

Pintada

Una pintada de esas "clandestinas" concertadas por el propietario del negocio con el grafitero/artista pintor.