El sábado, en la tarima instalada en el cruce de Consell de Cent con Enric Granados, unos músicos de Menorca tocaban y lanzaban por micrófono y altavoces instrucciones, mientras los que debían ser sus alumnos -porque lo hacían francamente bien- bailaban, bien atentos, abajo, en la calle ahora hecha paseo una especie de jota muy animada, un Ball de Bot.
Un curioso encontronazo.



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