sábado, 23 de junio de 2018

L'Agut d'Avinyó


Aún habría un cierto consenso y si preguntásemos a gente de mi generación por un restaurante "bueno" de nuestra juventud, aparecería seguro el nombre del "Agut de Avinyó".

No es para fastidiar, pero pasando ahora por ahí te asaltan al paso letreros de este tipo: 

jueves, 21 de junio de 2018

Ferreteria Villà


Hoy hace justo dos semanas, pasando por delante (fotos) me saltaron internamente todas las alarmas. La Ferretería Villà, quizás el comercio tradicional de los dos o no sé si decir tres que van quedando en la Rambla Cataluña, aparecía medio cerrado, con un peligroso letrero blanco en su puerta. Pero siendo tan cenizo y teniendo ya fama de no hablar por aquí más que de defunciones, me dije de no decir nada, esperando que se tratase de algo coyuntural, pasajero.
Pero ahora, viendo en la tableta las fotos que hice, he ido a probar suerte por internet, y ha ido funesta.
Ya sé, ya sé: Esto es un proceso imparable, la Rambla de Catalunya no tiene por qué mantener sus símbolos de cien años antes, todo lo que se quiera. Pero puedo decir que me revienta horrores, ¿no?
Como salga luego ahí un comercio con aires "vintage" me cisco encima de los que lo pongan.



 

miércoles, 20 de junio de 2018

Fonda España

Es la antigua centralita telefónica de la Fonda España del carrer Sant Pau. Han tenido el acierto de conservarla y exhibirla tras su remodelación, como elemento histórico y vistoso.



 

lunes, 18 de junio de 2018

Hoteles literarios. Viaje alrededor de la Tierra


Doy en "Hoteles literarios. Viaje alrededor de la Tierra" (Nathalie de Saint Phalle) con Peter Handke pasando por Madrid y pernoctando en un hotel. Lamentablemente el hotel resta anónimo, con lo que nos quedamos sin la posibilidad de comprobar cuál era el patio interior al que daba la habitación que le ofrecían y qué ruidosa habitación dando a la calle fue la que se quedó, para asombro del encargado.
Sabemos, no obstante, de las intenciones por las que emprendió un viaje por Europa que finalmente le llevó tres años de su vida: "En principio, no me gusta viajar, no mucho, al menos. Me gusta coger el autobús o el tren, eso sí, y volver a casa por la noche, a eso de las doce, tomar una copa a oscuras, y acostarme. Ése es mi ideal. Si emprendo un viaje, es sólo para cumplir un deber. Quisiera ver algunas estatuas, algunos rostros, algunos... sentir otro viento, ver otros colores o no ver nada, aunque ese nada debe ser muy concreto. La meta que tengo en este momento es una especie de cristalización interna. Me gustaría ir a los lugares donde vivieron los poetas de nuestra tierra. Esos lugares son los únicos que me interesan realmente, que me atraen. Nunca se sabe muy bien dónde estaban esos poetas, como Parménides o Heráclito. No hay una lápida o una fuente con inscripciones, no hay lugares que nos enseñen en recuerdo suyo. Pero podemos respirar un poco del aire en el que han vivido, ver un poco de cielo, no sé, los árboles, las rocas...".
Sin comerlo ni beberlo, he dado, pues, con una de las respuestas que se buscan en la literatura de viajes.
(La foto de Peter Handke que cuelgo la hizo B. Moya para El Cultural)

 

domingo, 17 de junio de 2018

Cinema amateur a l'Example 1923-1939




En la Casa Elizalde -Centro cultural del distrito del Eixample- se exhibe (hasta el 20 de julio) una pequeña muestra de un proyecto que así, de buenas a primeras, juzgo de esos de gran interés. Se llama "Imaginaris de la ‘ciutat ideal’. Cinema amateur a l’Eixample 1923 — 1939" y su título lo dice todo.
¿Qué imagen de la ciudad ofrecían las películas amateurs de esos años? No puede haber, pienso, un proyecto de investigación que case mejor con el área que, en principio, corresponde a lo que debe analizar y exponer un centro de barrio de estas características. Detrás, imagino, una emocionante búsqueda por entre un material no demasiado conocido que documenta como ninguno una realidad próxima, dando múltiples pistas sobre lo retratado y quien lo retrataba.



 

sábado, 9 de junio de 2018

Casa de l'Eixample


Hay casas del Eixample barcelonés que tienen algo de tenebroso, una cierta falta de confort, que te inquieta y revuelve, dejándote algo incomodo. En esta portería, aunque un cambio de luz ha dulcificado el efecto, algo queda de eso, mucho más allá de esa enorme escalera que te recibe y debes ascender para llegar hasta el ascensor.
El ascensor, por cierto, es de esos dobles, en un mismo cuerpo. Arriba el de los señores, abajo el montacargas, el del servicio. Sin sutileza alguna está indicándose que, de pertenecer a la segunda categoría, debes ir a cogerlo al foso de detrás de la barandilla del fondo. Tus ropas, seguramente más pobres y sucias que las de los que utilizan a pleno derecho el ascensor, pueden codearse sin problema con el carbón que ha de subirse a las plantas para las correspondientes estufas y braseros. De ir todo en el mismo receptáculo, las blancas camisas de los señores y los encajes de sus damas podrían salir gravemente perjudicados.
Luego, bajando la escalera a pie, un algo de baño romano te pasa por la frente. A saber.



 

lunes, 4 de junio de 2018

Colmado Torras


Fue. En el carrer de la Cera. Hoy casi totalmente cubierta por comercios afines a los residentes inmigrados desde lejanos países, amplia mayoría en calle y barrio.

 

Pintada

Una pintada de esas "clandestinas" concertadas por el propietario del negocio con el grafitero/artista pintor.