¿Y ahora qué surgirá ahí? Seguro que desaparecerá hasta su nombre, con lo que deberemos decir adiós a toda huella sobre el local.
Y no es moco de pavo: está asociado al origen de las hostilidades entre partidos que llevaron a la explosión política doméstica de este siglo.
Si el negociado para la emisión y colocación de placas fuera independiente y tuviera perspectiva histórica, ahí luciría una de ellas.








