La entrada del exterior para las personas. Lo que es para las aguas pluviales ya lo veremos (bastante mal) en otra foto. Ocupa lo que es en superficie todo un rectángulo en el lado del Parc Joan Miró (el de “La dama i l’ocell”, que se ve al fondo, a la derecha) más próximo a la calle Diputació y a la plaza de toros de las Arenas. Un poco más arriba hay otro depósito municipal, a no confundir: el de la grúa.
Un olor no muy agradable se fue infiltrando esta mañana en la sala del Depósito de Aguas de retención de lluvia del Parc Joan Miró mientras estábamos oyendo la explicación inicial, previo a un vídeo introductorio, del técnico de BCASA, la sociedad municipal que gestiona el ciclo integral del agua en su territorio.
Cuando leí las normas a seguir durante la visita (pantalones y mangas de camisa largos, calzado cerrado, buena forma física, no abandonar ni un instante el grupo,…) le estuve dando vueltas a las posibles razones para seguir obligando el uso de mascarilla. Llegué a considerar si tendría que ver el encontrarnos en un subterráneo bajo la superficie en la que había habido tantos años el matadero barcelonés. Con ese olor a restos fecales, que ya no desapareció, me surgía otra -remota- posibilidad. En realidad la razón es mucho más tonta y no encierra ningún misterio truculento: no se ha levantado aún la obligación desde la pandemia.
Hay actualmente 15 depósitos de retención de lluvia en Barcelona, formando parte de unos 1700 Km de red de cloacas, el 50% lo suficientemente amplias como para hacerlas visitables.
Es en su conjunto una red de gravedad, gracias a estar la ciudad plantada en un anfiteatro que va de la Sierra de Collserola hasta el mar. Comprende dos cuencas, la del Besós y la del Llobregat, estando la divisoria de aguas precisamente en la calle Tarragona, junto a este depósito que he visitado esta mañana.
El 100% del agua de las cloacas pasa por las depuradoras (de las cuencas de ambos ríos) antes de su salida al mar. La retención de las aguas de lluvia en estos depósitos se provoca para evitar que, cuando cuando llegan en aluvión, superen la capacidad de absorción de las depuradoras.
En Barcelona la red de aguas de desecho, es unitaria: pluvial y residual. Como la visita estaba montada para técnicos, rápidamente uno de éstos ha saltado: ¿si luego se van a mezclar, por qué razón la normativa nos obliga a hacer en las fincas conductos separados? Desgraciadamente, la separación de los dos circuitos, al menos en una ciudad ya vieja como Barcelona, se ve hoy por hoy inviable. Una lástima, porque eso impide el aprovechamiento del agua de lluvia, más allá de la que se filtra a la red de aguas freáticas, ésta sí utilizada ya actualmente y en aumento para muchos usos (limpieza, fuentes, riego).
Al margen de estas cuestiones de orden general (y del mal olor, al que te acabas acostumbrando), me ha resultado interesante la visita al depósito, que nos ha permitido hacernos una idea bastante precisa sobre su utilización. En los pies de foto intentaré ir explicando, en la medida de lo posible, lo que he captado del proceso.
Ahora, para que todo esto haga el trabajo que tiene encomendado, sólo hace falta que llueva un poco…
El sinóptico de la instalación. A la derecha, visto cenitalmente. El depósito suele estar vacío, sólo recogiendo agua cuando llueve o se prevé que llueva mucho. De hecho, está automatizado para que funcione en función de unos sensores que hay establecidos y controlan el flujo por las cloacas.mientras no pasa eso, un “by-pass” hace saltar al agua de las alcantarillas la entrada. A la izquierda, arriba, el perfil del depósito. Tiene una primera zona de poca profundidad, para lluvias medias, que puede vaciarse por gravedad. Si el aguacero es grande y se recoge mucha agua, rebosa de esa zona hasta la más profunda (17m, creo), de donde habrá luego que utilizar unas bombas para evacuarla. En medio se ve el depósito en planta. Son una serie de carriles, cada uno con una cabecera con agua freática para limpiarla cuando se vacíe.
Siempre quedan bien estos paneles de colores, estilo “Objetivo la luna” de Tintín.
Éste sería el canal de entrada. De hecho, estamos encima del agua de alcantarilla recogida, que utiliza el by-pass para evitar la instalación.
En condiciones normales va a la izquierda, sin seguir hacia los depósitos.
La entrada del agua al depósito se efectúa por estas compuertas.
Ésta es la zona de poca profundidad (unos 7 metros, creo) del depósito, la de más uso.
Cada carril tiene una cabecera con un depósito de agua freática para limpiarlo con ella y que se lleve la suciedad que haya podido quedar sedimentada.
Nos han abierto uno de los depósitos para que viéramos cómo actúa el agua. Aquí acaba de salir.
Y aquí, un poco después, llega con fuerza hasta el fondo, llevando todo hacia la canalización de alcantarillado, camino de las depuradoras.
Yo estoy ya sobre la zona profunda del depósito. Veo los depósitos de agua freática para la limpieza de los carriles de poco fondo, en la parte superior de la fotografía.
Parte de la zona de mayor profundidad del depósito. Nos han explicado cómo se construye y es curioso: primero se hormigonera el muro de contención de su perímetro y, haciendo unos pozos, las columnas que sostendrán todo. Luego se va extrayendo toda la tierra, dejando visibles las columnas recién consolidadas.
Las bombas para la extracción del agua de la parte profunda del depósito, cuando las depuradoras ya admitan más caudal.
Por último, las dos compuertas de salida a la red general desde el depósito.















