No había visto nunca -ni mucho menos ido en él- el Bus Nàutic, que liga de forma directa los tinglados del puerto de enfrente, para entendernos, del Hotel Vela (que han sido totalmente restaurados) con Colón.
Está servido por la compañía Alsa, que se ha convertido en un imperio en lo que a transportes de todo tipo se refiere. En un seminario sobre el transporte capilar en la ciudad me enteré, por ejemplo, que un grupo de trabajo de la empresa estaba investigando para ofrecer soluciones operativas.
El trayecto, directo y muy agradable, te lleva desde la constatación del poder de Abramovich y su poder de atracción de grandes yates (la bandera de las Islas Caimán, predominante) hasta vecindades de las golondrinas viejas y nuevas en unos diez minutos, que quisieras prolongar.
En su trayecto he podido ver bien, por primera vez, la enorme escultura de Aulestia. Sus cachivaches están necesitados si no de restauración, sí de una buena limpieza.














































