Segunda etapa por hoteles de La Rambla, el Hotel Cuatro Naciones, que contó en su dia con huéspedes tan célebres como Stendhal o Chopin.
Ocupando mucho menos espacio que en sus buenas épocas, una visita a su recepción y planta de servicio (dejo para otra entrada la visita a su antiguo comedor) no hablan, precisamente, de su esplendor.
He entrado en Booking, que te lo señala por el buen ratio calidad/precio con el que lo agasajan sus clientes. Le adjudica dos estrellas y, si el precio que me aparece para una habitación doble es (“nos queda 1 a este precio”) una oferta que de 167 ha quedado en 135, me temo que es ünicamente por la locura de precios de cualquier hotel, por malo que sea, de Barcelona.
En la hoy modesta sala de estar han llenado las paredes de cuadros recogiendo notas de prensa o citas de la gente que pasó por el hotel, pero digamos que todo hecho sin esfuerzo económico, estético ni organizativo alguno. Sólo algún detalle que se ha salvado del techo deja entender un pasado diferente. Otras dependencias -como el mismo comedor actual para el desayuno- son de una pobreza notable.
Al fondo, en el primer rellano de la escalera, la puerta por la que se accedía a los talleres de Arpí, la tan buena y útil casa de fotografía.
Una cutre invitación a inmortalizarse en sitio tan histórico.
La actual sala de desayuno, con balcones a la Rambla.

























