Para asistir al curso de Finestras tuve que acceder al Club Diógenes, que es casi tan espectacular como la propia librería.
Está en un piso del inmueble vecino, y cuando te esperas encontrar un aula más o menos clásica te encuentras con una sala rodeada de sofás y sillones donde aposentarte.
La estantería me dijeron que alberga los libros que se han ido presentando en la librería desde su apertura. Ya sólo les queda la mitad de su capacidad.




No hay comentarios:
Publicar un comentario