No sé si tiene sentido ponerse a hablar de esta u otra cosa cuando te enteras de que una nueva animalada brutal se ha iniciado y que, con ella, es posible que todo quede alterado… para hundirse más y más en un terreno de lo más oscuro. Pero, haciendo como si pudiera seguirse tal cual, mientras ya empieza a hablarse de “muchos muertos” y a verse imágenes que lo corroboran, constatando mi impotencia radical para poder frenar lo más mínimo, voy a ello.
La nimiedad de lo que al lado de lo anterior me traía aquí era hablar de uno de los proyectos expositivos ligados a la celebración este año de 2026, pues se ha aireado a bombo y platillo que Barcelona se convertirá en el año mundial de la arquitectura.
Pero será porque ya se gastan mucho en la proliferación de mensajes institucionales de urbanismo que intentan inculcar ridículamente en la ciudadanía, o en otros que ondean en las farolas anunciando todo tipo de acontecimientos ideados por empresas privadas, por no decir patrocinando aparatosos eventos deportivos, da la impresión de que este año de la Capitalidad Mundial de la Arquitectura ha nacido pobretón y así va a quedarse.
Al menos eso es lo que deduje consultando el largo programa que lo constituye, en el que no he sido capaz de detectar ni una exposición de envergadura o, como mínimo, que plantee temas originales con el respaldo de un mínimo presupuesto.
De hecho (y espero que sea sólo por mi propia ignorancia), la lista de apuntes a efectuar en agenda casi se limitó a la visita de la exposición en el Centre Cívic Fort Pienc dedicado a una nueva versión de campaña para adecentar horrorosas medianeras a la vista que exhiben sus vergüenzas por toda la ciudad.
Si todas las exposiciones son de este orden, apaga y vamos. Como para exhibir la falta de presupuestos, exhiben unos quince paneles de cartón en los que hacen una definición de lo que entienden por medianeras, colocan en un plano de la ciudad una serie de pegatinas redondas en color desvaído o más intenso con las algo más de tresmil medianeras que tienen localizadas y unas del orden de doscientas cincuenta de color algo más intenso que señalan prioritarias a atajar, recuerdan ciertas medianeras que adecentaron en campañas anteriores y explican alguno de los proyectos vencedores del concurso efectuado para premiar los que se ven con ganas y presupuesto de tirar adelante.
Aunque el plano y las indicaciones sobre situación de medianeras en la ciudad son imprecisos y tienes que agacharte para observarlos mínimamente, he concluido gracias a ellos que ya puedo olvidarme en vida de ver desaparecer la extensa y alta (de unos dos pisos) medianera de tocho oxidado con patio lleno de bajantes en medio que hace que mantengamos las cortinas de un ala de casa continuamente bajadas para no entrar en depresión: no consta entre las tresmil y pico censadas, y eso que no es que sólo la veamos de forma descarada desde nuestro piso, sino que hace cejar de mirar al horizonte yendo a pie desde más allá de dos manzanas.
No pondré mucha imagen. Alguna deja ver la pobreza expositiva. Otras que se ven mejor las he ido a buscar en la web, porque en directo, además de ese lenguaje que los arquitectos resabiados emplean para presentar sus proyectos, se hace difícil recogerlas.
Claro que lo dicho, ser capital mundial en un aspecto como éste mientras medio mundo intenta destrozar a la otra mitad, ya me dirás qué gracia tiene.
Valoración de proyectos anteriores ya ejecutados. Obsérvese el cartón ranurado sobre el que se han colocado las fotografías.
Otros también ya acabados. Registrare como se encuentra ahora el de la plaza del Padró…
Proyectos actuales.
Detalle de uno de los proyectos, en el Parc de la Sagrera.









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