martes, 1 de octubre de 2024

Paseo por la Diagonal en obras

Recorrimos el pasado sábado un buen trecho de la Diagonal que se está restaurando, por la que ya ha habido alguna prueba del tranvía.
Lo que más llama la atención es que será básicamente una Diagonal para los peatones, puesto que el tráfico masivo de coches se ha apartado de ella. Por su centro, sobre una base de pasto (verde si se cuida, quemado si se ahorra el agua de riego, como pasó en su trozo más alto este verano), correrá el tranvía, del que ya han hecho varias estaciones.
Los que vayan a caminar por ella verán que han pensado y mejorado sus cruces con la trama del Ensanche, algo difícil anteriormente dados los extraños ángulos a superar, facilitando una continuidad en el paseo inexistente previamente.
Después de Verdaguer han retomado el diseño de acera muy amplia del tramo de la avenida entre Cinc d’Oros y Francesc Macià, pero sin su nuevo pavimento, sino con el de la típica baldosa de Barcelona de toda la vida. Yo la prefiero por aquello de que la nueva comportaba un relieve que me dañaba un poco, al no caminar con calzado de deporte, la suela del pie, mientras que la baldosa tradicional tiene un dibujo hundido, que pasa desapercibido al pie.


El centro de la Diagonal, cruzado por las vías del tranvía. Al fondo, el monumento a Verdaguer, ahora algo desequilibrado por la diferente altura de los cipreses, en el cruce con el Paseo San Juan.

En el tramo previo, ya cubierto tras todo el trabajo hecho con los colectores, han colocado unos elementos de esos provisionales -bancos, macetas- y dejado para los peatones toda la superficie que antes era para los coches por donde en el futuro irá el tranvía.

Topes provisionales del recorrido del tranvía.

Uno de los tres elementos de la parada del tranvía -en un sentido- de Verdaguer.

Las vías del tranvía rodeando el monumento a Verdaguer. De críos, desconocedores de este señor, le llamábamos, por su forma y oscuro color -ahora algo mitigada por la limpieza-, “el cuervo”. Siempre he dicho que ese monumento me recuerda un poco al cuadro ese de La isla de los muertos, de Bocklin. Supongo que recientemente quitaron y reemplazaron los cipreses de un lado y el conjunto se muestra, por las diferentes alturas, desequilibrado. Quizás lo que mejor luce es el luminoso de la antigua publicidad de Rótulos Roura.

Pasado Verdaguer, las dimensiones de la acera -con diferente pegamento-, como las del tramo Cinc d’Oros - Francesc Macià. 

En esta imagen se ven un poco una de las futuras estaciones -en ambos sentidos- del tranvía. 

Y, en el cruce de Marina, ahora infestado por los grupos de turistas, pues para desgracia de los vecinos aparcan ahí sus autocares, el monstruo, el tumor cuyo crecimiento no ces
 

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