Los equilibrios que se suponen en esta obra que vi ayer en La Capella pueden dar idea de los que han debido hacer los que han querido dar un aire si no cultural, al menos urbano, burgués y cosmopolita a las actuales Ramblas, olvidándose de sus anteriormente extraordinarios kioscos de prensa, que esos sí que, despojados de toda la quincallería de souvenirs actual, podrían seguir dando esa imagen.
De los cinco lugares en los que indican se vendían libros, sólo queda actualmente uno.




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