Lo que queda de las Tres Torres
viernes, 19 de febrero de 2021
Falda de Collcerola
1. Uno de los tres callejones sin salida.
Para dar en la ciudad con algo desconocido, con algo de misterio, no está mal ensayar por los límites.
Saliendo del Parc del Laberint, en vez del regreso directo, probamos ir en dirección contraria. Buscaba, habiendo visto antes el mapa, una zona de casitas de la que me habían hablado por aquí.
No tenía presente su nombre, y no sé si sería la que mínimamente recorrimos, que tiene asignado el muy sugerente de “La font del gos” (La fuente del perro).
De perros sólo vimos en la valla de una de las casas el aviso de que tenían uno peligroso, no fuera a ser que se nos ocurriera, al merodear por ahí, franquear sus lindes. Sí dimos con una masía decrépita, dividida en varias “viviendas”, un par de callejones sin salida con casas tirando a la autoconstrucción (ante el garaje abierto de una de ellas, abierto, pasamos rápido despistando, porque había un tío con cara de pocos amigo y una enorme bandera español diría que previa a la constitucionalista cubría toda una pared interior), una casa de más empaque dominando el valle a la que hasta habían hecho una piscina (imagen 2 y 3), una especie de placita que daba acceso a alguna modesta pero agradable casita con jardín (4), ya en la carretera inferior de regreso, siguiendo el barranco, una hilera de casas cuidadas (5) y finalmente, en la encrucijada (optamos por no explorar el otro barranco, ramal de éste), un gran centro de servicios (contenedor de basuras, fuente y buzón de Correos: 6) y algún huerto aprovechando la riba (7). Ya subiendo para conectar -bastante mal- con la civilización urbana, lo que bien podía ser uno de los inicios de túnel de la Sierra de Collcerola (y ocho).
Lo mejor del barrio, de hecho, su nombre, con resonancias de leyenda.
2.- “Tenemos una casa en Barcelona junto a la montaña, con piscina y todo”, deben fardar.
3.- La casa de la piscina desde abajo.
4. Nostalgia de otro tiempo.
5.- Casa cuidada, con su mirador y tal, ya en la carretera de regreso.
6.- El centro neurálgico de servicios.
7.- Uno de los huertos de la riba del barranco.
Y 8.- ¿entrada a uno de los túneles que iba a hacer Porcioles?
miércoles, 3 de febrero de 2021
lunes, 1 de febrero de 2021
Calle Concepción Arenal y Calódromo Meridiana
La calle Freser continúa con la de Concepción Arenal que, ahora mucho más amplia y rodeada de edificios más nuevos, nos llevará hasta, cruzando la Meridiana, Sant Andreu.
Antes de eso, un barrio de la Obra Sindical del Hogar pero de la inmediata postguerra, con estilo más rural de lo que vendrá después; un espectacular club de petanca que parece una bolera de los años 50; sólo una única casa de principios del XX y el protagonista absoluto del tramo, el Canódromo Meridiana (poca broma: de Antoni Bonet Castellana), ahora convertidas sus pistas -de las que queda solo la traza- en un parque urbano y el edificio, una vez muerto de bochorno el Centro de Arte que hasta trajo a un director extranjero mediante un concurso, en un misterioso laboratorio de proyectos inmateriales de esos raros que ocupan venga edificios del ayuntamiento.
La Urbanización Meridiana, con casas unas más altas que otras, pero tirando al estilo rural que predominaba en el principio de la Obra Sindical del Hogar. Ahora todo el recinto está cerrado para los ajenos.
Enfrente, el Club de Petanca, por todo lo alto.
Una única casa recuerda como debía ser la cosa.
La calle transversal descubre otro tipo de edificación aún superviviente.
Y el Canódromo.
Tomándolo con perspectiva, desde la Calle Concepcion Arenal. Las pistas convertidas en parque público.
Las gradas.
Intentando atisbar el interior, cerrado al pasar. Pero era sábado.
viernes, 29 de enero de 2021
Calles de Fresser y Concepcioó Alerenal
Google Maps sugiere que para ir hasta la biblioteca de Can Fabra, en Sant Andreu del Palomar, se tome la calle Freser y luego la de Concepcion Arenal, un eje de lo más recto, que podría muy bien haber sido una carretera de salida de Barcelona. Haciéndole caso, pies para que os quiero.
Siguiendo la primera se descubren viejas casas encajadas entre nuevas construcciones, así como antiguas fábricas. La segunda, con construcciones más nuevas y anodinas, muchas menos, pero guarda alguna sorpresa de la que ya hablaré en otro momento, al igual que de lo que ha deparado Sant Andreu.
Para regresar, con los pies y piernas hechos caldo, queríamos pasar por otro lado, pero comprobando que el Guinardó viene a ser una montañita, dándole la razón por una vez al Google Maps, hemos desandando todo lo andado, viéndolo todo desde el otro lado y deseando llegar a casa.
Digo yo que se debe sentir, la pobre, algo oprimida.
¿Quién debía ser el tal J. A. Que en 1911, culminando sus sueños, levantó esta casa en la calle Freser?
La entrada a la Biblioteca del Camp de l’Arpa, muy sofisticada, a explorar bien otro día, está ubicada en una antigua fábrica restaurada.
Esa casa de planta y piso, que claramente debía estar antes ahí, se adelanta unos seis metros al alineamiento de los edificios vecinos.
Otra fábrica, convertida ahora en parking. ¿Habrá sido eso la torre del agua en tiempos?
Al volver, la misma fábrica.
sábado, 23 de enero de 2021
Como si Christo hubiera envielto a Mossén Cinto
Sin gran oferta de actividades, que digamos, casi sólo queda acompañar a una lectora impenitente que tengo por aquí en sus largas caminatas hasta la biblioteca de las quimbambas en la que ha reservado éste o aquel libro.
El lunes, por el camino, siguiendo la Diagonal, una imagen me capta la atención y me paro a hacer unas fotos.
-¿Qué, para el Facebook? - Me pregunta, burlona.
-Homenaje a Christo y al búho de Uhu- Le contesto. Y reemprendemos la marcha, que queda un buen tramo, y luego el regreso.
A la mañana siguiente, al despertarme:
-En La Vanguardia se te han adelantado. Sacan unas fotos de lo mismo, hablando de Christo...
Me quedo, entonces, con lo que le dije cuando lo íbamos dejando atrás.
-Pues ya podrían dejarlo así. Quizás me gusta más con esas lonas blancas. Y, pese a ellas, sigue recordando a “La isla de los muertos” de Böcklin. Incluso más y todo.
viernes, 22 de enero de 2021
La Barcelona dormida
Noticias sobre la Barcelona dormida y a re-levantar.
1.- Los mosaicos de la gasolinera de la esquina de la Mutua Metalúrgica.
Veo que La Vanguardia ha seguido toda la historia. Todo es en este mismo año de la pandemia. Primero gran descubrimiento de unos divertidos mosaicos que estaban tapados (puede que desde los años 30), aparecidos al destruir la moderna gasolinera de la esquina de Diagonal. Luego, destrozo de buena parte de los mismos por las obras del nuevo edificio de pisos que ocupará el terreno. Consecuente campaña pública y compromiso del Ayuntamiento con la propiedad de salvaguarda de los mosaicos que se hayan salvado del destrozo. Última etapa, la de la fotografía que hice el otro día: algún artista descerebrado de esos -mejor pensar en esta posibilidad- ha estampado, para admiración de todo el mundo, su firma sobre lo que quedaba.
2.- Me llegan comentarios sobre el cierre del Agut de Cignàs. Estando por ahí, damos una pequeña vuelta para pasar a ver si en su emplazamiento se dice algo. Efectivamente está todo cerrado a cal y canto. Pero un papelito redentor contiene una despedida hasta septiembre. Ojalá sea cierto, porque si no sería una de las perdidas más lamentables de las que está habiendo por la ciudad.
3.- Subir por las Ramblas estos días es hacer una expedición de control de daños inaudita. Parece zona catastrófica. Todas las birriosas tiendas para turistas, cerradas, pero también los cafés. Si queda alguno dando señales de vida, como el de la Ópera, no se preocupa de extender las mesas de su terraza. Deben haber calculado que no les sale a cuenta por el limitado horario de mediodía disponible. De la sobresaturación hemos pasado de golpe al desierto. Arriba del local, una pancarta va contando los días de retraso de la prometida reforma integral de la avenida. Las últimas noticias hablaban del próximo inicio de las obras físicas (vamos: de la limitación a un carril para transporte público por banda y ampliación de las aceras), pero por el momento nada de todo lo del cambio de usos que comportaba el proyecto efectuado.
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