lunes, 31 de mayo de 2021

Soledad en terraza


Ayer, a la hora de la comida, una imagen de soledad propiciada por las medidas anti-coronavirus.
Hice mal en aplicar los dedos a la pantalla de la tableta y, haciendo un zoom, acercar el motivo. La imagen pierde definición, deteriorándose, y, además, al ganar él proporción relativa sobre el total, quizás disminuya el efecto que pasó, raudo, ante mis ojos.


 

domingo, 30 de mayo de 2021

Estudios calle Maria Aurelia Capmany

Al final del pasillo de entrada desde la calle, la sorpresa.

Nuria Farré es una joven artista que pinta sus cuadros y trabaja sus fotografías en un pequeño estudio situado en el patio de un edificio relativamente nuevo de la calle del Carme, esquina María Aureliana Capmany.
Ella fue la única de entre los responsables de los múltiples estudios de una especie de corrala, para mí la pieza más interesante de una casa que parece bastante anodina, que ha participado en las jornadas de talleres abiertos que organiza el FAD.
Y gracias a eso puedo ahora colgar estas fotos.


El patio comunitario.

Desde el balcón corredera de los estudios -cada uno de unos seis metros cuadrados del piso de arriba.

El patio comunitario, desde otro punto de vista.

Detrás del árbol, la salida a la calle.

 

lunes, 24 de mayo de 2021

El primer daguerotipo


Pasando por ahí me dije:
-Esa casa (la baja) podría ser de, por ejemplo, Valladolid.
Luego, la placa te indica algo de la historia de Barcelona. Va de daguerrotipos.



 

lunes, 3 de mayo de 2021

Mercat de Sant Antoni


Se renovó todo el mercado de Sant Antoni, en un proceso que llevó sus buenos años. Preservaron, por suerte, el mercado dominical, de libros y demás. Todo su continente reapareció nuevo en materiales y disposición, pero algunas de las paradas siguen utilizando, para guardar el género entre semana o para transportarlo desde su refugio, las viejas cajas de madera con ruedas.
Lo veo como el enlace, necesario, con un pasado que fue, que ha sido.


 

jueves, 29 de abril de 2021

Biblioteca Centelles




Puesto que estoy en la serie esa de bibliotecas de las maravillas, no podía faltar “la mía”, la Centelles, de la c/ Urgell.
Si no existiera habría que inventarla.




 

martes, 27 de abril de 2021

IPSI

Desde la acera de enfrente.

Este edificio ya tiene los días contados y está a punto de caer bajo la piqueta. Hice las fotos hace un tiempo para comentar el rumor, pero la cosa parece ir bastante en firme.
Una rápida búsqueda me ha permitido comprobar que la noticia apareció inicialmente en términos casi idénticos en toda la prensa. Parecía un globo sonda de esos que se lanzan para decidir de una vez por todas una negociación. Siempre, por delante, el laudatorio destino del solar: un centro de investigación asociado al Clínico. A ver quien cuestiona algo que vaya en busca de la Salud, en mayúsculas, de los lectores...
Es la parroquia de Sant Isidor, pero antes de eso fue un centro cooperativo del barrio, de la época de la República. En la única noticia un pelo crítica que he encontrado, de Betevé, es donde se habla de este curioso origen del edificio, de cómo fue a parar a manos de la iglesia -que ahora recibirá un canon durante 75 años- y, al margen de todo el guirigay de la perseguida ampliación a lo bestia del Hospital Clinico, caiga lo que caiga (excepto el consorcio privado que ocupa buena parte de sus instalaciones actuales)- se hace eco de asociaciones que piden la preservación del edificio.
Supongo que no debe ser de extraordinaria calidad, que ya no debe dar más de sí y restaurarlo para otros usos debe ser mucho más caro que plantear una obra nueva, pero no deja de dolerme como se desprende el barrio de sus escasas muestras algo singulares o, por lo menos, diferentes a la fisonomía general.
Y aquí emerge el recuerdo del edifico estilo “norteamericano” de la antigua central de bomberos, también relacionada con las operación de ampliación del Clínico. Es de un sarcasmo grande que se derribara para satisfacer las demandas de la dirección del Hospital para instalar allí su centro de urgencias, totalmente saturado en su emplazamiento original, y saber que los planes actuales del ayuntamiento sean que vuelva a su mismo emplazamiento, porque ahora el Clínico desprecia el terreno y quiere mucho más.
Enlace a la confirmación del acuerdo por La Vanguardia:
Enlace a la noticia de Betevé:


Como los ascensores que llevan a la Biblioteca de la calle Urgell tienen unas cabinas transparentes, era habitual ir viendo, hasta llegar al tercero, como se va recorriendo con la vista, en un travelling ascendente, la fachada del edificio, hasta contemplar su terrado.

 

Pintada

Una pintada de esas "clandestinas" concertadas por el propietario del negocio con el grafitero/artista pintor.