Se renovó todo el mercado de Sant Antoni, en un proceso que llevó sus buenos años. Preservaron, por suerte, el mercado dominical, de libros y demás. Todo su continente reapareció nuevo en materiales y disposición, pero algunas de las paradas siguen utilizando, para guardar el género entre semana o para transportarlo desde su refugio, las viejas cajas de madera con ruedas.
Lo veo como el enlace, necesario, con un pasado que fue, que ha sido.

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