Puesto que estoy en la serie esa de bibliotecas de las maravillas, no podía faltar “la mía”, la Centelles, de la c/ Urgell.
Si no existiera habría que inventarla.
Hace unos años una hija mía, para bien o para mal, fue a vivir al barrio de Gracia. Buscaban un sitio donde vivir que no se llevara más de l...
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