martes, 27 de abril de 2021

IPSI

Desde la acera de enfrente.

Este edificio ya tiene los días contados y está a punto de caer bajo la piqueta. Hice las fotos hace un tiempo para comentar el rumor, pero la cosa parece ir bastante en firme.
Una rápida búsqueda me ha permitido comprobar que la noticia apareció inicialmente en términos casi idénticos en toda la prensa. Parecía un globo sonda de esos que se lanzan para decidir de una vez por todas una negociación. Siempre, por delante, el laudatorio destino del solar: un centro de investigación asociado al Clínico. A ver quien cuestiona algo que vaya en busca de la Salud, en mayúsculas, de los lectores...
Es la parroquia de Sant Isidor, pero antes de eso fue un centro cooperativo del barrio, de la época de la República. En la única noticia un pelo crítica que he encontrado, de Betevé, es donde se habla de este curioso origen del edificio, de cómo fue a parar a manos de la iglesia -que ahora recibirá un canon durante 75 años- y, al margen de todo el guirigay de la perseguida ampliación a lo bestia del Hospital Clinico, caiga lo que caiga (excepto el consorcio privado que ocupa buena parte de sus instalaciones actuales)- se hace eco de asociaciones que piden la preservación del edificio.
Supongo que no debe ser de extraordinaria calidad, que ya no debe dar más de sí y restaurarlo para otros usos debe ser mucho más caro que plantear una obra nueva, pero no deja de dolerme como se desprende el barrio de sus escasas muestras algo singulares o, por lo menos, diferentes a la fisonomía general.
Y aquí emerge el recuerdo del edifico estilo “norteamericano” de la antigua central de bomberos, también relacionada con las operación de ampliación del Clínico. Es de un sarcasmo grande que se derribara para satisfacer las demandas de la dirección del Hospital para instalar allí su centro de urgencias, totalmente saturado en su emplazamiento original, y saber que los planes actuales del ayuntamiento sean que vuelva a su mismo emplazamiento, porque ahora el Clínico desprecia el terreno y quiere mucho más.
Enlace a la confirmación del acuerdo por La Vanguardia:
Enlace a la noticia de Betevé:


Como los ascensores que llevan a la Biblioteca de la calle Urgell tienen unas cabinas transparentes, era habitual ir viendo, hasta llegar al tercero, como se va recorriendo con la vista, en un travelling ascendente, la fachada del edificio, hasta contemplar su terrado.

 

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