El Colegio de Arquitectos, como sus afiliados, no está pasando por su mejor momento. En la planta baja de su sede en Barcelona ha colocado el Ayuntamiento un mostrador de información turística que se llena de turistas que preguntan por el bus ídem, y su zona de exposiciones ha pasado a ser una extensión de la Cooperativa Sant Jordi, la librería / papelería del sótano.
Aún hace, no obstante, alguna exposición, que colocan, bastante escondidas, en la primera planta. Eso te permite, al menos, darte de narices con los esgrafiados de Picasso/Carl Nesjar, que los entendidos dicen que dan cien vueltas a los de la fachada.



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