sábado, 11 de septiembre de 2021

ICGC



Es indudable que algún cambio ha habido cuando hoy, precisamente hoy, he podido asistir a una visita guiada de una jornada de puertas abiertas en una institución oficial como el ICGC, el Instituto Cartográfico y Geológico de Catalunya.
Lejos, sobre un punto fijo la ciudad, se mantenía quieto un helicóptero produciendo un estrépito horroroso y gastando cantidades ingentes de combustible. También una de las asistentes llevaba puesta una camiseta roja con la expresión “Lluitem i guanyem la independència” y una mano agarrando fuertemente una bandera de las cuatro barras muy alargada que acaba en un triángulo negro en el que hay una estrella blanca que ya desisto de intentar saber qué significa, pues a la que lo pregunto en Google no hacen sino salirme cantidad de anuncios explícitos o implícitos proponiéndome su compra. Pero al margen de estos dos detalles, parecía un día normal.
No visitaba el ICGC desde que estaba (entonces sólo era cartográfico, y no se le había unido aún el geológico) en la calle Balmes. Recuerdo que vimos cantidad de fotos de cuadrículas tomadas por avión y todo el organismo estaba inmerso en la producción de un gran mapa topográfico 1:5000 de Cataluña.
En el amplio edificio de Montjuic, construido como pabellón de la Caja de Ahorros para la exposición universal del 29, con variado uso (hospital de sangre durante la Guerra, por ejemplo) hasta su abandono y reconversión en los 80, personal cualificado del staff del centro nos han efectuado una buena introducción sobre los trabajos principales del Instituto



En la pared del fondo, un trozo del topográfico 1:5000.

Mapa geológico de Cataluña.

La sala de exposiciones.

Ahora vista desde arriba.


 

sábado, 21 de agosto de 2021

Pérdida de esencia


Otro edificio de la Rambla de Catalunya que mantendrá sólo su fachada, mientras abajo, en el local, lo que en su día fue La Selecta va perdiendo letras de sus neones.


 

jueves, 19 de agosto de 2021

Can Basté

Si no asomase la casa de pisos por ahí atrás, hasta parecería que nos encontráramos en una sociedad inmersa en el profundo respeto al patrimonio histórico.
Saqué la primera fotografía hace poco, en la placita frente a Can Basté, junto a la parada de metro de Virrey Amat. La realidad es que lo hice haciendo equilibrios para que no entrara en cuadro más que lo que habla de eso, de la conservación de un patrimonio.
Pero es que además, el actual centro social de Can Basté se ve que obedece a un salvamento de esos In-extremis a los que tan acostumbrados estamos por aquí, y aún gracias por haber tenido un final feliz. La segunda foto, que está pegada en una pared de la escalera del centro y sobre todo la tercera, que aparece en la web de la entidad sin especificar su autoría, yo creo que puede hablar bastante bien de cómo se arriesgó de llegar a la pura ruina.





 

sábado, 14 de agosto de 2021

Hermenegildo Altozano Moraleda

En un momento de su libro sobre Adolfo Suárez, que estoy leyendo con fruición, Gregorio Morán hace una excursión para hablar de un atípico gobernador civil que tuvo durante el franquismo Sevilla, de unas tremendas inundaciones que sufrió la ciudad en 1961, de la bochornosa campaña de distracción que se montó para despistar posibles indignaciones y del aparatoso accidente consecuente que multiplicó los daños de la inundación. Todo ello cosas que no conocía, seguramente por razones de edad y geografía.
El Gobernador Civil era Hermenegildo Altozano Moraleda, miembro del Opus Dei, con cierto aire modernizador (fue conocido, sobre todo, por ser el primero en negarse a vestir la camisa azul) y cuyo carácter no cerril, contrario a seguir los protocolos lameculos de la época, le llevó a conducir a Franco, en una de sus visitas, a recorrer un poblado de barracas. No sólo eso, sino que Morán, siempre divertido, cuenta que en esa visita, yendo en coche con Franco, le entraron ganas de mear, pidió parar la comitiva y se alejó un poco de la carretera para descargarse en el tronco de una encina, mientras Don Claudio esperaba sorprendido por el desaire e impaciente. Esas dos cosas excedieron la magra tolerancia de Franco y al poco tiempo lo cesó.
Las terribles inundaciones que golpearon Sevilla fueron las del rio Tamarguillo.
La bochornosa campaña de despiste, que salvó a los gobernantes de dar otro tipo de explicaciones, la montó en la radio, haciendo llorar a media España, Bobby Deglané. Recaudaron en cuestación popular comida, juguetes y enseres de todo tipo y prepararon para su entrega a bombo y platillo una vistosa caravana desde Madrid, con entrada y paso triunfal por todas las poblaciones del camino, de coches, motos y camiones:
“Pero cuando la caravana va pasando el Tamarguillo, el rio asesino de la riada, una avioneta Stimpson, contratada expresamente por la revista ‘Actualidad Española’, intenta un vuelo rasante para fotografiar una gran pancarta que sostiene un grupo de vecinos de la calle del Arroyo, y se estrella contra la multitud al fallar en la maniobra. El primer balance es de veintiún muertos y setenta y cinco heridos gravísimos. La pancarta que el reportero gráfico, Antonio Fernández, mortalmente herido, no pudo fotografiar, decía así: LAS FAMILIAS QUE EN LA FÁBRICA DE SOMBREROS Y EN LAS CHOZAS HABITAN, DESEAN QUE ESTAS BUENAS ALMAS LES HAGAN UNA VISITA. VIVA EL LOCUTOR MÁS GRANDE Y LA DUQUESA MÁS BUENA, QUE HAN VENIDO A SEVILLA A INVITARNOS EN NOCHEBUENA. ¡GRACIAS, BOBBY!”
La duquesa era Cayetana de Alba, que también participaba en el sarao.


Franco, tragando sapos, conducido por el barrio de barracas.

La caravana, digna de un “Plácido”.

El avión, totalmente calcinado, rodeado de curiosos.

Aquí más.

Hermenegildo Altozano tras la patada hacia adelante. A través de puerta giratoria.
 

viernes, 6 de agosto de 2021

MNAC


Siempre hay un momento, ahí arriba, en que te detienes y compruebas cómo resulta el cuadro, con sus visitantes (en ese momento escasos, por ser primera hora y aún los efectos de la pandemia: el kiosco de souvenirs estuvo cerrado toda la mañana), la desordenada ciudad a los pies, cerrada por la montaña.
 

jueves, 15 de julio de 2021

Esta mañana he pasado por la calle Hospital y me he entretenido mirando las tiendas de la manzana de enfrente del Hospital de la Santa Cruz.
El balance es desolador. Una retahíla de pequeños comercios no prometen nada bueno. En uno de ellos, ya descartadas las expectativas de un letrero que anuncia “Moda India”, el olor a pachuli y el contraste de rojos y dorados te devuelve a la realidad de otra especie de Todo a Cien multiétnico actual.
Solo sobreviven dos comercios tradicionales, ambos con signos externos de lo duro que les resulta su resistencia. Menos entero curtidos Pinós que, como puede verse, ha perdido la O y la P. Muy cerca suyo, acribillado a graffiti de baja estofa, El Transwaal, ya sin el hermoso maniquí de reclamo que inmortalizó Catalá Roca: lo habrían mutilado.
De ambas merecen verse sus interiores, con muebles únicos, que saben a gloria.




 

lunes, 12 de julio de 2021

Junta de Obras del Puerto


Ya llego tarde… Pasando ayer por ahí he visto que el edificio de la Junta de Obras del Puerto está totalmente vaciado por dentro.
Ya no podré, pues, hacer lo que tenía previsto, una cosa de esas que tienes presente y vas aplazando año tras año, sumando muchos. Leo ahora que las obras se iniciaron en el 2015…
Un amigo muy interesado por la pintura había entrado y subido a su primer piso, donde, según su explicación, existía un ambiente de entidad antigua y sólida con -de ahí su interés- una magnífica colección de cuadros de pintura catalana con temática marinera.

Para rescatar ese ambiente se habrá de ir dentro de poco a un museo. Y para ver la colección de pintura catalana dedicada a marinas, barcos y demás, volver al Museo Maritimo. 

Transbordo Verdaguer

A veces ciertas cosas te dejan perplejo. No sé si alguien había intentado, hace unos meses, intentar un transbordo entre las líneas azul y a...