jueves, 15 de julio de 2021

Esta mañana he pasado por la calle Hospital y me he entretenido mirando las tiendas de la manzana de enfrente del Hospital de la Santa Cruz.
El balance es desolador. Una retahíla de pequeños comercios no prometen nada bueno. En uno de ellos, ya descartadas las expectativas de un letrero que anuncia “Moda India”, el olor a pachuli y el contraste de rojos y dorados te devuelve a la realidad de otra especie de Todo a Cien multiétnico actual.
Solo sobreviven dos comercios tradicionales, ambos con signos externos de lo duro que les resulta su resistencia. Menos entero curtidos Pinós que, como puede verse, ha perdido la O y la P. Muy cerca suyo, acribillado a graffiti de baja estofa, El Transwaal, ya sin el hermoso maniquí de reclamo que inmortalizó Catalá Roca: lo habrían mutilado.
De ambas merecen verse sus interiores, con muebles únicos, que saben a gloria.




 

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