jueves, 12 de julio de 2018

El Farró

Entrando por San Hermenegildo te topas, en la calle Zaragoza, con ese notable ejemplo del destrozo del barrio. Se edificó sin consideración alguna para con sus vecinos. La normativa permitía en aquel entonces planta y tres pisos, ya excesivos, pero puedes contar en realidad, con el visto bueno del ayuntamiento de entonces, planta y hasta seis pisos, pues a los tres anteriores le puedes añadir el "entresuelo", que cambia un poco la fisonomía de los pisos, pero mantiene casi intacta su superficie, el ático con su terraza y el sobreático


Así, de buenas a primeras, te golpea en la cara y adoptas una postura decididamente pesimista: ¡vaya barbaridades que se han hecho! Luego, o en otros momentos, te dejas llevar por otra quizás inocente, pero algo optimista: ¡aún puede verse lo que fue el barrio y esa visión restará en el tiempo.
Ambas posturas fluctúan cuando recorres lo que se llama ahora El Farró, un barrio que comprendería, grosso modo, entre plaza Lesseps y plaza Molina, entre El Putxet y la Gala Placidia. Si cruzas la zona puedes reconocer las diferentes normativas, desde la deformada hasta la caricatura durante el franquismo, que permitió tres pisos en una zona de calles estrechas y pequeñas "torres" de planta y piso con su pequeño jardín, con la consiguiente tomadura de pelo especulativa de que no se consideraba piso ni el entresuelo ni el ático ni los retranqueados sobreáticos, pasando por el hachazo en canal que fue la apertura de General Mitre y los enormes edificios pantalla que la envolvieron, hasta la protección que llegó con la democracia, que prohíbe taxativamente alturas incompatibles con la estrechez de la calle.
No todo es de una claridad extrema. Por una parte hubo ya edificios que rompieron la relativa y envidiable, tan humana, homogeneidad del barrio en los años 40, pero eso sucedió incluso también de forma excepcional previamente a la guerra civil. Por otra, esa protección ha convertido a un barrio inicialmente modesto en otro donde sólo puede ir a vivir un vecindario acaudalado.

Un poco más arriba, la misma calle Zaragoza aún deja entender el tipo de construcción que constituía a principios del siglo XX el barrio. Al fondo, taponando el contacto fluido con el Putxet, se aprecian un poco las alturas de la barrera de General Mitre, la "Ronda del mig".

Una parte que también lleva al pasado en la plaza Sant Joaquim. A la derecha, en la calle Septimania, una mole típica de los años 70, con congestionados pisos de poca superficie, que ocupó el espacio de un gran garaje, por cuyos techos holgazaneaban al sol la gran mayoría de los gatos del barrio. El escritor Marcos Ordóñez, vecino de la zona, y que habla a menudo de ello, situaba entre esos gatos a los descendientes del legendario gato holandés de los grandes cojones.

Desde la plaza Sant Joaquim, la calle Vallirana, que a inicios de los 60 aún comunicaba con el verde y selecto Putxet. La primera y horrorosa medianera marca el lateral de un edificio invasor y destructor inaugurado en 1949. Detrás suyo el paredón se dobló en los 70, aún no inaugurada General Mitre, con Mitrecel, una de las promociones que hicieron la profunda zanja de cemento y ruido.
 

sábado, 7 de julio de 2018

Posada Nueva del Progreso


Al pasar ayer por la calle Cardenal Casañas incidía la luz en el letrero de forma especial y podía leerse bien: "Posada nueva del Progreso. Se sirve a cubiertos y a racciones". Ahora, a dejar ir la imaginación.
Si se busca en Google lo primero que aparece es la entrada de Booking para el Hotel Cardenal, porque Booking tiene una habilidad malsana para "posicionar bien", que se dice, sus cosas. Pero luego se encuentran entradas como la de este blog, "Painted signs and mosaics", que aporta fotos que se ven realmente bien y transcribe la frase al dedillo.

viernes, 6 de julio de 2018

El nuevo plan de usos

Cuando salió el Plan de Usos (en realidad de actividades) de Ciutat Vella de 2013 asistí a su presentación en la sede de los ingenieros. Aunque el plan de ese año, tras cambio de gobierno municipal, se hizo para quitar restricciones del plan anterior (2010), recuerdo la hostilidad con la que lo recibieron todos los técnicos presentes, pues lo seguían viendo como una intolerable forma de inmiscuirse en la sacrosanta iniciativa privada para el diseño y enriquecimiento.
Esta mañana, transcurridos unos cuantos años que me da la impresión han dejado profunda huella en la ciudad, he vuelto a asistir a una larga sesión (desde las 9,30 hasta las 12h) en la misma sede de Enginyers, en la que técnicos del Ayuntamiento presentaban el nuevo plan (2018) a técnicos de los Colegios de Ingenieros, Arquitectos e Ingenieros y Arquitectos Técnicos que han de desarrollar algún proyecto (yo, que iba únicamente de curioso, debía ser una anómala excepción). Un poso de hostilidad seguía habiendo, como demuestran las maledicientes exclamaciones que se iban comunicando en voz baja mis vecinas del banco de atrás ante las restricciones que se vislumbraban detrás de cada explicación de uno u otro técnico del ayuntamiento, pero el tono general ha sido radicalmente diferente. Sí que por los ruegos y preguntas se veía que había un trecho a cubrir entre la teoría del plan y su puesta en práctica (con los escasos medios humanos disponibles por el Ayuntamiento para ello), pero parecía más bien una reunión de negociación, en la que cada parte defiende sus planteamientos, pero con un cierto reconocimiento de la legitimidad de la otra parte.
Según Josep M. Coll, responsable del distrito, en 2018 se han incorporado cuestiones, básicamente, para intentar alcanzar un cierto punto de equilibrio en lo que respecta al turismo, cuyo crecimiento y repercusiones sobre la ciudad se ha visto que ha superado todas las expectativas. En el plan -según ha señalado luego Marc Pinedo, Jefe de Departamento-, además de intentar paliar todo el tema del impacto de las actividades nocturnas (los estudios con sonómetros y sobre salud del ruido indican que todos los límites máximos son continuamente superados en todo el distrito), se recupera el análisis de la densidad perdida en 2013 y se trabaja por superficie, incorporando la consideración de todo lo que tiene cada local alrededor, porque no puede dejarse aislado.
Ana Olalla ha precisado que se definen una serie de actividades (culturales, comercio alimentario exclusivo para el barrio, etc) con menos restricciones, para incrementar en cambio otras restricciones, incorporando la condición de edificio vulnerable.
Si alguien ha paseado por ejemplo por la calle Avinyó como yo recientemente, habrá podido constatar cómo ya apenas hay en ella tráfico rodado, pero un ruido atronador acompaña incómodamente, de forma frecuente, el paseo: Se trata de mano de obra de un local (normalmente de hostelería) trasladando en contenedores y carros con ruedas artículos hasta o desde su almacén, sito en la misma calle, pero un par de manzanas más abajo. Pues bien: en el nuevo plan se prohíben los almacenes fuera del edificio a los que quieren servir. Siguiendo el mismo esquema, las "tiendas de conveniencia" que tanto han proliferado verán limitada su operatividad, pues se les exige un cuarto de baño, almacén para la basura que generan, etc.
En su presentación posterior, se ha visto a Xavier Simón poniendo el acento en que la protección arqueológica o de otro tipo de patrimonio destacable que exista en el local en el que quiera desarrollarse un proyecto puede integrarse y no sólo ser un inconveniente para éste y las intenciones de la propiedad sino al contrario: dar valor al local y a su actividad.
Me han gustado ciertas especificaciones, como la de que un toldo ha de ser para proteger del sol, y no para hacer publicidad u otras intenciones, por lo que se prohibirá la instalación de toldos en callejones en los que nunca da el sol. O como la de que todos los locales han de disponer de puertas, y cerradas. O que las pantallas de led o de lo que sea están prohibidas desde el 1999 en las fachadas (como, por cierto, las múltiples pizarras y soportes para anunciar algo o llamar la atención que proliferan tanto) y se regula su uso en los interiores. También, ante su proliferación portada la zona, se ha prohibido los puntos de información turística y las taquillas y guarda maletas.
Se ha hecho hincapié en que todo proyecto de cambio debe asegurar la restitución (real o aparentemente) de la fachada arquitectónica original, acabando pues con tantas tergiversaciones que se han ido haciendo en las fachadas de los edificios. Y un tema que hemos discutido por aquí últimamente: Para dar una más agradable visión de los interiores, así que como para evitar que sean pasto de grafiteros, se sugiere en su caso la instalación de las llamadas persianas caladas.
En los "Ruegos y preguntas" finales, un representante del Colegio ha pedido flexibilidad al Ayuntamiento en todo lo referente a anuncios de las actividades en fachadas, por el numeroso porcentaje de proyectos que se hacen para cadenas multinacionales, con imágenes corporativas estandarizadas que irían en contra de la aplicación directa de la norma. Los técnicos del Ayuntamiento se han ofrecido a intervenir en las discusiones con representantes de la propiedad y llegar, tras una negociación, a un acuerdo. Ha recordado que eso es posible: McDonalds se ha implantado en la ciudad modificando bastante, pero respetando el fondo de su imagen corporativa.


A más oscuro, más antigüedad.

Salud del ruido destrozada.

Los diferentes planes de usos de Ciutat Vella.

El milagro del rescate del Bar
Muy Buenas.

Obligaron a poner esa (falsa) columna, aunque la viga de la primera actuación sigue ahí, oculta.

Haciendo catas se descubren elementos originales extraordinarios.

Prohibidos todos esos anuncios banderolas.

Regulación de las banderolas de servicios.

¡Fuera carteles!

Prohibición focos que no estén integrados, desde dentro local.

A la izquierda, las persianas para evitar grafittis y no afear fachada.
 

sábado, 23 de junio de 2018

L'Agut d'Avinyó


Aún habría un cierto consenso y si preguntásemos a gente de mi generación por un restaurante "bueno" de nuestra juventud, aparecería seguro el nombre del "Agut de Avinyó".

No es para fastidiar, pero pasando ahora por ahí te asaltan al paso letreros de este tipo: 

jueves, 21 de junio de 2018

Ferreteria Villà


Hoy hace justo dos semanas, pasando por delante (fotos) me saltaron internamente todas las alarmas. La Ferretería Villà, quizás el comercio tradicional de los dos o no sé si decir tres que van quedando en la Rambla Cataluña, aparecía medio cerrado, con un peligroso letrero blanco en su puerta. Pero siendo tan cenizo y teniendo ya fama de no hablar por aquí más que de defunciones, me dije de no decir nada, esperando que se tratase de algo coyuntural, pasajero.
Pero ahora, viendo en la tableta las fotos que hice, he ido a probar suerte por internet, y ha ido funesta.
Ya sé, ya sé: Esto es un proceso imparable, la Rambla de Catalunya no tiene por qué mantener sus símbolos de cien años antes, todo lo que se quiera. Pero puedo decir que me revienta horrores, ¿no?
Como salga luego ahí un comercio con aires "vintage" me cisco encima de los que lo pongan.



 

miércoles, 20 de junio de 2018

Fonda España

Es la antigua centralita telefónica de la Fonda España del carrer Sant Pau. Han tenido el acierto de conservarla y exhibirla tras su remodelación, como elemento histórico y vistoso.



 

lunes, 18 de junio de 2018

Hoteles literarios. Viaje alrededor de la Tierra


Doy en "Hoteles literarios. Viaje alrededor de la Tierra" (Nathalie de Saint Phalle) con Peter Handke pasando por Madrid y pernoctando en un hotel. Lamentablemente el hotel resta anónimo, con lo que nos quedamos sin la posibilidad de comprobar cuál era el patio interior al que daba la habitación que le ofrecían y qué ruidosa habitación dando a la calle fue la que se quedó, para asombro del encargado.
Sabemos, no obstante, de las intenciones por las que emprendió un viaje por Europa que finalmente le llevó tres años de su vida: "En principio, no me gusta viajar, no mucho, al menos. Me gusta coger el autobús o el tren, eso sí, y volver a casa por la noche, a eso de las doce, tomar una copa a oscuras, y acostarme. Ése es mi ideal. Si emprendo un viaje, es sólo para cumplir un deber. Quisiera ver algunas estatuas, algunos rostros, algunos... sentir otro viento, ver otros colores o no ver nada, aunque ese nada debe ser muy concreto. La meta que tengo en este momento es una especie de cristalización interna. Me gustaría ir a los lugares donde vivieron los poetas de nuestra tierra. Esos lugares son los únicos que me interesan realmente, que me atraen. Nunca se sabe muy bien dónde estaban esos poetas, como Parménides o Heráclito. No hay una lápida o una fuente con inscripciones, no hay lugares que nos enseñen en recuerdo suyo. Pero podemos respirar un poco del aire en el que han vivido, ver un poco de cielo, no sé, los árboles, las rocas...".
Sin comerlo ni beberlo, he dado, pues, con una de las respuestas que se buscan en la literatura de viajes.
(La foto de Peter Handke que cuelgo la hizo B. Moya para El Cultural)

 

Pintada

Una pintada de esas "clandestinas" concertadas por el propietario del negocio con el grafitero/artista pintor.