Éste edificio puede actuar como representativo de algo que está pasando bastante frecuentemente en el Eixample.
El papel que se ve ahí, pegado en una de las vitrinas de la zapatería, junto a un horario de apertura dice “Liquidación por cierre”. Es verdad que el cierre seguramente habría sido inevitable, porque nadie de la familia de este negocio familiar quería tomar el relevo. Así pues, llegado el momento de la jubilación de las dos hermanas propietarias, “Pamer” lo iba a tener chungo.
Pero aún faltaban unos años para ese momento, y la zapatería podría haber seguido un tiempo. Si echará el cierre el próximo mes de junio es porque les han dado un empujón para ello. Un fondo inmobiliario ha comprado todo el edificio, y han anunciado a sus inquilinos que no renovarán ningún contrato. Con el inmueble vacío, harán una reforma integral y, tras ella, pondrán a la venta (en alquiler, eso aún no se sabe) los pisos y locales resultantes. A un precio actualizado, claro, que el fondo ha de producir su buen resultado económico.
Como digo, no es un hecho aislado por el barrio.


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