sábado, 15 de agosto de 2026

Fiestas de Gràcia en la Travessera de Sant Antoni



Hace unos años una hija mía, para bien o para mal, fue a vivir al barrio de Gracia. Buscaban un sitio donde vivir que no se llevara más de la mitad de sus ingresos por su trabajo, y fueron a parar a un remonte algo inestable que recuerda, en cierto modo, la vivienda de Mr. Hulot en “Mi tío”, pero sin aquella tan agradable placita a sus pies.
Ya viviendo ahí, sólo les faltaba hacerse de una de esas asociaciones de vecinos que trabajan todo el año -y sobre todo los tres últimos días- para dejar la calle de la asociación disfrazada cara a las fiestas del barrio. Y fueron y eso es lo que hicieron, de modo que fines de semana o alguna tarde las hipotecaron con discusiones sin fin sobre qué iban a hacer y, luego, a fabricar flores de buganvilla y cosas así.
Esta mañana a las 8h -como pasa el día de Sant Medir- unas salvas de cañonazos acabaron por hacerme levantar. Empezaba el periodo de las fiestas de Gràcia, que llenarán estos acalorados días sus calles de gente hasta decir basta, consumo de cervezas y meadas incontroladas, a las que no ven cómo poner freno.
Para la Travessia de Sant Antoni pensaron este año, según me dijo, un proyecto que se quedó encallado a media pista de lanzamiento. Debieron entonces volver al trabajo desde cero y acordaron hacer “algo sencillo, que dé sombra y haga agradable el paseo, y del que podamos hacer más o menos, en función de la fuerza de trabajo voluntaria que se presente”. Ni que decir tiene que -ayer me lo confesaba- al final han trabajado más que nunca, pero sí luce curioso el resultado, que es simplemente el recorrido desde la verja exterior de una granja hasta la masía.
De lo que se sienten más orgullosos es de la misma verja, que da el pego. Me explicó que un chico se estrelló el otro día contra ella cuando la estaban montando, y se le cayó encima. Un hombre que pasaba por ahí, viendo cómo se le vencía con todo su peso hacia él, acudió rápido a rescatarlo, y el mismo chico, con cara de asombro, acabó diciendo “¡Pero si no pesa nada!”. Y es que es de poliespán pintado, y el efecto de óxidado y todo lo demás retoques con diversos pigmentos adicionales.












 

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