martes, 30 de marzo de 2021

Cambio de modelo económico


Sous le pavé, la plage. Digo: el adoquín. Tomé la foto cruzando frente al edifico recién edificado que se ve en la otra foto, en el que ya funciona el parking y en cuya cerca está anunciada la próxima inauguración de 14 locales que constituirán uno de los mayores centros gastronómicos de la ciudad.
Lo que vengo diciendo los últimos días: noto cada vez más fuerte y clara esa sensación de que nos dirigimos hacia un cambio definitivo de modelo económico, tal como se pensó en lo más álgido del confinamiento.


 

lunes, 15 de marzo de 2021

Laderas de Montjuic

Debe tener un nombre, pero me he cansado de buscarlo. Calles de Julià y Cariteo, pasajes de Martras y Julià. Buscando barrios que no hubiéramos pisado demasiado, nos estamos tragando unas subidas que pa qué.
Ascendimos a Montjuic a pie, empezando por ver ese conjunto de casas de planta o de planta y piso donde el Poble Sec abandona su ordenada trama, cruzando el Passeig de l’Exposició y ponte a subir.
Casas sólidas, porque las de autoconstrucción ya han sido casi todas derribadas, algunas tienen el lujo actual de alguna tranquila terracita o patio/jardín. Otras el lujazo de sus vistas.
Ésta una primera entrega. Vendrán más.







 

martes, 2 de marzo de 2021

La casa de Schonberg


Este sitio jugó un cierto papel en el despertar de la música contemporánea en Barcelona.
Como la calle es tan empinada, no había nunca visto de frente, desplazándome expresamente, la casa que ocupó Arnold Schönberg (ver la placa que le pusieron en 2012) en Barcelona. Siempre me había quedado o más arriba o más abajo.
Parece ser que Robert Gerhard, algo así como el patrono de este tipo de música por nuestros lares, tuvo bastante que ver con su venida y estancia en Barcelona durante el curso 1931/32. Y que durante ese periodo llegó a haber una cierta peregrinación hasta la casa que ocupaba Schönberg, ahora tan felizmente restaurada.



 

viernes, 19 de febrero de 2021

Tres Torres


Lo que queda de las Tres Torres


 

Falda de Collcerola

1. Uno de los tres callejones sin salida.

Para dar en la ciudad con algo desconocido, con algo de misterio, no está mal ensayar por los límites.
Saliendo del Parc del Laberint, en vez del regreso directo, probamos ir en dirección contraria. Buscaba, habiendo visto antes el mapa, una zona de casitas de la que me habían hablado por aquí.
No tenía presente su nombre, y no sé si sería la que mínimamente recorrimos, que tiene asignado el muy sugerente de “La font del gos” (La fuente del perro).
De perros sólo vimos en la valla de una de las casas el aviso de que tenían uno peligroso, no fuera a ser que se nos ocurriera, al merodear por ahí, franquear sus lindes. Sí dimos con una masía decrépita, dividida en varias “viviendas”, un par de callejones sin salida con casas tirando a la autoconstrucción (ante el garaje abierto de una de ellas, abierto, pasamos rápido despistando, porque había un tío con cara de pocos amigo y una enorme bandera español diría que previa a la constitucionalista cubría toda una pared interior), una casa de más empaque dominando el valle a la que hasta habían hecho una piscina (imagen 2 y 3), una especie de placita que daba acceso a alguna modesta pero agradable casita con jardín (4), ya en la carretera inferior de regreso, siguiendo el barranco, una hilera de casas cuidadas (5) y finalmente, en la encrucijada (optamos por no explorar el otro barranco, ramal de éste), un gran centro de servicios (contenedor de basuras, fuente y buzón de Correos: 6) y algún huerto aprovechando la riba (7). Ya subiendo para conectar -bastante mal- con la civilización urbana, lo que bien podía ser uno de los inicios de túnel de la Sierra de Collcerola (y ocho).
Lo mejor del barrio, de hecho, su nombre, con resonancias de leyenda.

2.- “Tenemos una casa en Barcelona junto a la montaña, con piscina y todo”, deben fardar.

3.- La casa de la piscina desde abajo.

4. Nostalgia de otro tiempo.

5.- Casa cuidada, con su mirador y tal, ya en la carretera de regreso.

6.- El centro neurálgico de servicios.

7.- Uno de los huertos de la riba del barranco.

Y 8.- ¿entrada a uno de los túneles que iba a hacer Porcioles?
 

miércoles, 3 de febrero de 2021

lunes, 1 de febrero de 2021

Calle Concepción Arenal y Calódromo Meridiana

La calle Freser continúa con la de Concepción Arenal que, ahora mucho más amplia y rodeada de edificios más nuevos, nos llevará hasta, cruzando la Meridiana, Sant Andreu.
Antes de eso, un barrio de la Obra Sindical del Hogar pero de la inmediata postguerra, con estilo más rural de lo que vendrá después; un espectacular club de petanca que parece una bolera de los años 50; sólo una única casa de principios del XX y el protagonista absoluto del tramo, el Canódromo Meridiana (poca broma: de Antoni Bonet Castellana), ahora convertidas sus pistas -de las que queda solo la traza- en un parque urbano y el edificio, una vez muerto de bochorno el Centro de Arte que hasta trajo a un director extranjero mediante un concurso, en un misterioso laboratorio de proyectos inmateriales de esos raros que ocupan venga edificios del ayuntamiento.


La Urbanización Meridiana, con casas unas más altas que otras, pero tirando al estilo rural que predominaba en el principio de la Obra Sindical del Hogar. Ahora todo el recinto está cerrado para los ajenos.

Enfrente, el Club de Petanca, por todo lo alto.

Una única casa recuerda como debía ser la cosa.

La calle transversal descubre otro tipo de edificación aún superviviente.

Y el Canódromo.

Tomándolo con perspectiva, desde la Calle Concepcion Arenal. Las pistas convertidas en parque público.

Las gradas.

Intentando atisbar el interior, cerrado al pasar. Pero era sábado.


 

Pintada

Una pintada de esas "clandestinas" concertadas por el propietario del negocio con el grafitero/artista pintor.