miércoles, 30 de octubre de 2024

Sitios que han desaparecido, cambiado,...


Ayer, en trayecto descendente por el centro de Barcelona, sensación ambidiestra, que decía -mal dicho- aquel.
Sitios que han desaparecido pero conservan algún elemento que te los recuerda, otros felizmente recuperados y hasta aparentemente mejorados, nueva vida en lugares de siempre, hasta el próximo cambio.

Mal el titulo y peor lo que se muestra en el escaparate, pero éste mantiene orgulloso la madera de la añorada Can Ravelll.

Cerró, se temió que pasase a ser ya sólo un letrero protegido descontextualizado, pero ha vuelto a abrir, reformado para cumplir una función parecida. No he estado, pero desde fuera me parece más bonito que como era.

En una calle que ya es otra cosa, llega tarde el otoño, pero en sus pocas muestras más parece que llegase la primavera.

En una calle que ya es otra cosa, llega tarde el otoño, pero en sus pocas muestras más parece que llegase la primavera.

En aquel espacio, más plaza alargada que calle, producto del esponjamiento entre dos calles que bajaban de Carders a Princesa, ésta librería de viejo que habla en francés. Extrañeza ante un lugar que indica nuevo tiempo y paisanaje. Casi quiere ser cálido, pero lo hace con los ligeros materiales de lo nuevo pobretón.

En Flassaders, la antigua fábrica de los caramelos Mauri sigue acogiendo locales efímeros, que van probando.
 

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