Hay ocasiones en que uno tiene la impresión de que se dejan caer en la ruina más absoluta ciertos edificios para que los hechos consumados provoquen aquello de pensar que no queda más remedio que acabar de destruir por completo y edificar de nuevo, ya libres de las restricciones a que obligaba la situación previa.
En las fotografías dos antiguas "torres" de la calle Alfonso XII de Barcelona en su estado actual.


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