No sólo hay ahora en la catedral de Barcelona mucha luz natural e iluminación complementaria artificial. Es notorio que todo el sistema de comunicación de la Iglesia goza de una estética tirando a horrorosa. Basta entrar en cualquier parroquia y a la primera de cambio te asalta un póster u otro, a base de la imagen de un Papa u Obispo en traje de faena, familia africana de pocas posibilidades económicas y frases abajo reclamando la oración o la aportación pecuniaria. Pero en la catedral se ha producido un aggiornamento, con un resultado, no obstante, igual o más discutible. Han situado a media altura de las impresionantes columnas tres o cuatro pantallas de plasma para hacer los anuncios oportunos o, como esta primera, para aleccionar a los visitantes sobre cómo deben comportarse en el templo.
No entra en la mente de nadie que mensajes de esos de "Mantén el debido silencio" o "Ves vestido con decoro", y la explicación pertinente abajo, logren su teórico objetivo, por lo que al menos todas éstas las podrían quitar con total tranquilidad, y menos contaminación visual al canto.


No hay comentarios:
Publicar un comentario