miércoles, 3 de febrero de 2016

Santa María del Mar


Santa María del Mar era esbelta y aprovechaban su desnudez (quemados durante la guerra civil sus ventanas de alabastro y todo su mobiliario) para una iluminación que subía por sus columnas hasta el techo. La catedral de Santa Eulalia de Barcelona, por el contrario, era en el recuerdo de piedra negra (los numerosos cirios lo provocaban) y tan oscura que convertía el paseo por sus laterales y deambulatorio en un tenebroso -bastante misterioso- recorrido.
Recuerdo tras una primera restauración la sorpresa, ampliamente destacada en los periódicos de entonces, del descubrimiento de unos medallones policromados que hacían de claves de bóveda. Hace poco, tras las últimas obras, restauración de la fachada incluida, se ha completado un giro impresionante en el aspecto de la luz del templo. Incluso desde fuera, gracias a una obertura practicada en la madera de la puerta principal, se puede ver toda la parte superior de la bóveda, que lleva a una sensación hasta opuesta a la del recuerdo juvenil.



 

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