Estaban en la pared exterior del coro. No sé si porque estaban tapadas o si era por la oscuridad que las envolvía, el caso es que nunca me había fijado en ellas. Las últimas reformas de la catedral, que le han aportado mucha más luz, sumadas a la oportuna instalación de unas lámparas, nos han dejado toda esta hilera de figuritas bastante al descubierto.
lunes, 1 de febrero de 2016
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