No es un efecto óptico de esos que hace que las paralelas parezca que se vayan juntando con la distancia: la acera se va estrechando realmente. Debe ser una de las pocas calles de Barcelona en la que la alineación de un frente de casas y la de las del lado opuesto no son paralelas. Se trata de la calle Moià, la del Institut Français….
Por suerte la calle Moià muere ahí, en la calle Tuset, porque en el punto de la acera que enseña la foto apenas si cabe una sola persona, y poco antes hay, para más INRI, una barrera metálica, que no te deja escapar y actúa como embudo.

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