sábado, 24 de febrero de 2018

Sant Agustí Nou


Hace bastante tiempo me quedé escandalizado al ver el añadido que habían puesto en las escaleras que dan acceso al vestíbulo porticado de Sant Agustí Nou. Un añadido claramente instalado para que no se ponga nadie a dormir ahí.
Hoy, como he pasado por el lugar, viendo que seguía colocado, inalterable, le he hecho una foto más de cerca.

 

miércoles, 21 de febrero de 2018

Gracia


Una persiana de un local de Gracia. Este tipo de pinturas suelen hacer relación a la actividad que se lleva dentro. Ni idea de a qué se dedican ahí, no obstante. 

Calle Tallers


Las fachadas de la calle Tallers están rebosantes de pintadas, que en algún lado llegan hasta los primeros pisos. No sé si, como sucede con alguna de sus tiendas, que siguen vendiendo cazadoras de cuero con clavos y camiseta negras con calaveras, es para reivindicar su pasado así como punk. El caso es que está hecha un asco (y el corrector lo cambia por saco). Las pintadas han alcanzado hasta las dos antiguas y hermosas casas-fábrica del lado montaña reformadas y convertidas en apartamentos, que también ofrecen ahora un penoso aspecto.
Más arriba, en la plaza Castilla, están restaurando el edificio donde estalló la bomba para el Papus que se llevó la vida de su pobre conserje. Pero no hay nada que hacer: en una de las fachadas ya nuevas vuelven a campar esas pintadas que cubrían hasta las reventadas vidrieras del antiguo edificio. Unas pintadas que vienen a ser como meaditas de perro, firmas de autoafirmacion para crisis de identidad y constatación de posesión de territorio. Aunque, dado su tamaño, más parecen señoras meadas de elefante, eso sí: entremezcladas.
Así las cosas, una de las pocas cosas que les quedan a los comerciantes para evitar que sus persianas de cierre sean invadidas por la plaga es, pese a que está prohibido, pagar a un "artista" para que pinte a su gusto la persiana. Hay algún ejemplo de esto hasta resultón. Los grafiteros, aunque no siempre, suelen entonces respetarla. En calle Tallers las pintadas ya colonizan todo, más allá de las persianas, pero en este cacho también respetaron ésta de la destartalada perfumería de Enric Blasco. Lástima que pidiera al pintor una cosa tan cursi-patriotera.

 

jueves, 15 de febrero de 2018

Fabra i Coats


Impresionante la nave central de la Fabra i Coats, con los tres pisos del Centre d'Art Contemporani, de los que hablaré en otro momento. Esto es la planta baja.


 

jueves, 1 de febrero de 2018

Plaza Real

En el mes de febrero no hay los turistas que suele haber. Puedes, entonces, ocupar sus espacios. Si hay uno emblemático, ese es la Plaza Real. Y te das cuenta que, de esa manera, aún vale mucho la pena.

Anocheciendo.

Los Tarantos y Jamboree, dos históricos aún dando guerra.

En SETBA, una galería que conviene ir viendo siempre que es lo que exhibe, hablan ahora, hasta Semana Santa, cuando parece que entrará en reformas, de tres antiguos ocupantes del piso donde están: Francesc Pujols, Ocaña y Lluís Llach. No es de las mejores exposiciones que han hecho, pero aún así es muy agradable pisar el pavimento de esos pisos tras haber subido por la escalera del número 10 de ls plaza.

Los dibujos que hizo Ocaña en las paredes de su piso, que los de SETBA rescataron y conservan.

Han puesto luces, un buen marco y, a cambio, me da la impresión que han retirado parte del mueble del limpiabotas Canonge.
 

miércoles, 31 de enero de 2018

La Mina

Para acabar con el paseíllo ese por La Mina, conducidos por Josep Maria Monferrer, ya sólo faltaba el mini-recorrido por la Mina Vella, las primeras construcciones del acelerado periodo constructivo (1969-1973) del polígono.
Se trata también de bloques muy largos, pero con sólo 5 pisos. Estaban dispuestos de una forma que sólo tenían salida hacia Barcelona, y entrecruzados entre sí. También con patios exteriores a los que se ha de pasar por túneles practicados en la planta baja, en unos cul de sac que acentúan la inseguridad. Como en otros sitios de La Mina, cada zona está habitada por un grupo diferente.
Se construyeron sin ascensor, pero ahora les han hecho ascensores exteriores. En el paseo nos comentaron que todo el mobiliario urbano que habían puesto desaparecía enseguida, hasta el punto de que vieron que se habían llevado de cuajo un parquecito infantil. El único que subsiste está en una zona junto a un hogar de ancianos, que respetan, como respetan también más o menos las fundas de ganchillo que los residentes elaboran para forrar los árboles, y los bancos donde se sientan.


El bar Occidente.

Un bloque con sus nuevos ascensores exteriores.

Estos mamotretos no sé si corresponden a construcciones posteriores, pero están ahí mismo.

Un bloque prolongado, de los característicos de este sector. Por alguna de esas puertas de la planta baja se accede al patio posterior.

El Bar Morales.

Josep Maria Monferrer abriendo el local del Arxiu Històric de la Mina. Está muy orgulloso de esa frase: "Luchamos por nuestra dignidad".
 

lunes, 29 de enero de 2018

Fossar de la Pedrera

Ya colgué fotos por aquí del Fossar de la Pedrera, pero como fui de nuevo el otro día y es un sitio que sobrecoge y mueve a las reflexiones, reincido en el tema. Comentarios en cada una de las fotos.

Hice ésta para recoger la frase de esta primera lápida negra, en el centro, sujetada por tres modestos pedruscos: me llega mucho más esto que toda la parafernalia funeral. El texto: "El oscurantismo, la ignorancia y la pobreza impidieron que te enterráramos como merecías. No te olvido y siempre estarás en mí." Le escribe un hijo a su padre, fusilado en 1948.

Comorera, al final de su vida un apestado para los de su propio partido. Hasta se dice que su detención no fue, en este sentido, casual.

Visto general de las placas y memoriales dedicadas a los republicanos fallecidos. Merecen ser observadas una a una.

El trozo de la antigua cantera dedicada a los judíos muertos en los diferentes campos de exterminio.

Una de las columnas que Beth Galí diseñó para poner en ellas los nombres de los fusilados en la postguerra en el Camp de la Bota. Hay nombres hasta en los primeros 50.
 

Japón en Barcelona