Es el claustro del convento medieval de Santa María de Jerusalem, una de las "piedras viajeras" de Barcelona, que hacen de patio de recreo del Colegio Sant Miquel, ahora en l'Eixample barcelonés. Accediendo un día cualquiera a media mañana, lo cruzan como cohetes los balones, y todo en él es griterío. Ayer estaba tranquilo, pero apresurado por salir del colegio electoral tras las colas y tiempo consumido para votar, no hice con calma las fotos y no salieron muy allá. Dados los resultados, es probable que vuelva a tener pronto una nueva oportunidad.
domingo, 27 de septiembre de 2015
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