Son las barras del toldo de la cafetería Mauri, en un chaflán del Eixample. Y el contenedor en el que van echando todo lo que están derribando por dentro. Hace un par de semanas se veían aún las sillas apiladas, junto a la barra. A saber en qué lo van a transformar. Vamos a ser optimistas, y pensar que se trata sólo de una remodelación a fondo, para acabar con escarabajos, humedades y demás, ¿no?

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