En la entrada anterior sobre el Hotel Cuatro Estaciones dejé para otro momento (éste) las fotos de lo que queda de su gran comedor, que realmente deja entender que se trataba de un hotel de categoría. Basta comparar con la triste estampa que colgué de la cafetería actual, en la que se sirven ahora los desayunos.
Se ha de agradecer que la tienda que ocupa la gran sala del comedor no sólo respetara su techo sino que lo restaurara, lo realzara hasta poniendo un espejo para poderlo ver bien y que puedas entrar y salir para visitarlo sin ningún problema.









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