sábado, 31 de octubre de 2020

Casa Llorens


Hace unos años, de regreso hacia casa desde la reunión anual de la comunidad, dos vecinos (que, por cierto, ya murieron: pequeño recuerdo dado el día de hoy) se pararon frente a la Casa Llorens.
-¡Qué casas se hacían! Siempre me ha parecido una de las más bonitas de Barcelona -dijo uno de ellos con el asentimiento entusiasta del otro.
-Pero le falta algo arriba, aunque sólo sea un adorno -medié yo, impertinente, señalando el terrado-. Tal como está queda totalmente desproporcionada.
Hace poco circuló por un grupo de FB la fotografía de la casa original, que exhibía unas torretas y medallones. Resulta que en la postguerra esos aditamentos amenazaban ruina y, viendo que su mantenimiento iba a resultar muy caro, los propietarios decidieron derribarlos.
Me enteré de esta historia en la visita de la Casa Llorens durante el 48h Open House del finde semana pasado, en el que se mostró la foto en cuestión (ver abajo).
El edificio no está ahora habitado y pertenece a un fondo de inversiones americanos, que tiene en proyecto remodelarla, haciendo viviendas de lujo. Por el momento, como casi todo, el proyecto está parado, pero como tiene la designación de Bien de Interés Cultural, el Ayuntamiento ha hecho por aquí y por ahí alguna cata para saber de los colores originales de sus paredes, cosas así.
Lo que más llama la impresión es, desde luego, su enorme, majestuosa tribuna que da al chaflán. En su interior yo destacaría así mismo el pavimento de todas sus habitaciones, pero, de ser posible, no me fijaría demasiado en las molduras y, sobre todo, en las pinturas del techo, que me parecen horrorosas, casi matadoras de cursis y catetas.
No he encontrado por internet quién era este empresario (única información que he encontrado, pues cuando preguntamos al chico que guiaba la visita sólo supo decirnos -pero lo dijo con gran convicción, como si eso ya lo explicara todo- que “un burgués”), pero me gustaría saber como hizo el dinero que le permitió edificar esta casa.
Esto abre una polémica que nos puede entretener hasta que se lleve a cabo la reforma, vete a saber -tal como van las cosas- cuándo: ¿se deberán mantener, restaurándolas, esas pinturas, por rigor histórico?


















 

martes, 27 de octubre de 2020

Nada


Mira que sabía el número de la calle Aribau y todo, pero quizás llevado a error por la película “Nada” mezclándose con la vida real de su escritora, creía que su casa era a mitad manzana y en el lado de subiendo la calle a la izquierda, y no a la derecha y en un chaflán.
 

lunes, 26 de octubre de 2020

Casa Tecla Sala

Va de escaleras de la casa que hizo Folguera para la casa de Tecla Sala, dibujadas por el mismo arquitecto.
Con marcados ángulos en las de servicio, curvas y ángulos menores, acompañados de adornos, en las más nobles. Siempre ofreciendo atractivos juegos, por sí mismas o por contraste con otros elementos de fondo.











 

domingo, 25 de octubre de 2020

Casa Tecla Sala

La Vía Laietana mostrando su carácter básico de tajo, de vía que une el Eixample con el mar, atravesando la ciudad vieja como si no existiera, notándose de ella solo el perfil que sobresale de alguna iglesia. Al fondo, a la izquierda, las dos torres del Port Olímpic, viéndose delante como nunca la enorme mole del rascacielos de la Plaza Urquinaona.


Quizás mejor empezar por el terrado, como he dicho por ahí. Ayer, gracias a las 48h Open House Barcelona, la oportunidad única de ver por dentro, en su estado actual, la casa de Tecla Sala (Casal Sant Jordi, en Casp/Pau Claris) tal como la dejó la Conselleria de Justicia de la Generalitat y antes de las reformas emprendidas por su actual propietario, el Grupo Zúrich.
Pero, siendo un edificio más alto que los de su alrededor, al subir a su terrado una primera constatación es la de sus magníficas vistas, que abarcan los 360 grados. Sin fijarnos, por el momento, en las propias estructuras del edificio que las magnifican, que colgaré en otro momento.
Hacia ayer un día magnífico, con un aire inusualmente limpio, casi ninguna nube, con lo que la visibilidad era total.

En ésta quizás se aprecia mejor, más directo, el tajo.

Vista al norte, noreste, tal como permite el chaflán en el que está situada la casa. La manzana acumulación de construcciones variopintas del colegio de los Jesuitas de Caspe. Al fondo, en el extremo izquierda de la foto, la Sagrada Familia, brutal, reclamando -no hay escapatoria- su parte, cada vez inevitablemente mayor, de atención de la mirada.

Mirada hacia el oeste, destacando, de izquierda a derecha los relieves de las Cases Rocamora y los dos edificios singulares del cruce Oaseo de Gracia/Gran Via.
 

sábado, 24 de octubre de 2020

Casa Tecla Sala



Hago una entrada rápida, genérica, ahora y ya habrá ocasión de detallar cosas más adelante, porque es una de esas piezas del 48h Open House que no estará abierta más que hoy, hasta las 19h. A ver si a alguien le da aún tiempo, que vale la pena: es la primera vez que se puede visitar, pero sólo hoy y luego ya no, que se reformará.
Se trata de la casa de Tecla Sala, en Caspe/Pau Claris, conocida mucho tiempo como Casal Sant Jordi, por la figura que preside su fachada en el chaflán. Construida por Francesc Folguera en dos etapas (la primera -la buena- en 1929/30, combinando estilo noucentista y Art decó; la segunda una reforma -tirando a carrinclón católico- de los años cincuenta). Reformada de nuevo en los años 80 por Ignacio Sánchez Domènec, rescatando y respetando en lo posible lo inicial de Folguera para acoger la Conselleria de Justicia de la Generalitat, vendida por la Generalitat hace poco a la Zúrich, que va a proceder a una reforma integral, encargada a Addenda Arquitectes (Antoni Vilanova y Victòria Bassa).
Creo que hemos atinado escogiendo esta visita a primera hora. Abrían a las 10h, en grupos de ocho, para lo que iba a ser un recorrido de unos veinte minutos. Quien nos ha guiado la visita ha sido Antoni Vilanova que, entusiasmado, nos iba enseñando todos los detalles destacables y hemos salido a las 12h.
En el proyecto inicial de Folguera (quien se responsabilizó también de todo tipo de detalles constructivos y muebles) había una planta baja con locales comerciales, unas cuantas plantas de oficinas y arriba otras plantas de viviendas, culminadlas con dos plantas de vivienda para la familia de la propietaria, incluyendo una terraza ajardinada y un belvedere.






 

miércoles, 21 de octubre de 2020

Camino del Parque Güell


La calle que sube desde la Travesía del Mal -que decía Enrique Vila-Matas- hasta la entrada principal del Parque Güell, antes un barrio residencial con escasos, casi inexistentes, comercios, se ha ido llenando los últimos años de tiendas de souvenirs “gaudinianos”.
Causa impresión bajar por ella antes del cierre del parque. Bastantes de esas tiendas de nada sólido, funcional, permanecen abiertas, sus responsables atentos, esperando que se fije y entre en ellas no se me ocurre quién.




 

Parque Güell

Estos días, con solo presentar, por ejemplo, el carnet de bibliotecas en una de sus numerosas entradas, te dejan recorrer todos los rincones del Parc Güell. Y como veníamos de una biblioteca...
Una sensación curiosa, pasar por entornos a los que no había regresado desde la infancia, cuando todo estaba mucho más asilvestrado, o por los sitios más significativos, siempre repletos de turistas, pero ahora prácticamente vacíos.






 

domingo, 18 de octubre de 2020

Bajando de la Carretera de les Aigües

Bajando de la Carretera de les Aigües, unas cuantas casas de otra Barcelona.

El color de la fachada y la buganvilla tienen que ver, desde luego, en el efecto.

Un perrín buena gente, esperando a su ama, que había salido a comprar.

La casa de al lado de la del perrín es ahora un taller de reparaciones de automóviles.

Toda esa fachada de la parte baja de la carretera de Vallvidrera tiene casas envidiables, como ésta observada por un agujeren de la valla. En detrimento del placer que pueden llegar a ocasionar, tener los ruidos de la carretera, con tráfico constante, y del tren justo enfrente.

Salen mal los colores porque utilicé el zoom con la tableta, operación que debe evitarse.


Si una interior pude hacerla gracias a unos ornamentales agujeros situados en la valla exterior, para hacer ésta, de la zona más resguardada, tuve que elevar la tableta estirándome de lo lindo. Como estoy ya en proceso menguante, me costó lo mío.

Hay paraísos que están por este mundo.


La de rodajes que se hicieron aquí antes de convertirse en EINA... 

Ya parecen prácticamente terminados los templetes que el Ayuntamiento exigió a los propietarios de Can Llorens (Enric Granados / Còrsega)par...