La Vía Laietana mostrando su carácter básico de tajo, de vía que une el Eixample con el mar, atravesando la ciudad vieja como si no existiera, notándose de ella solo el perfil que sobresale de alguna iglesia. Al fondo, a la izquierda, las dos torres del Port Olímpic, viéndose delante como nunca la enorme mole del rascacielos de la Plaza Urquinaona.
Quizás mejor empezar por el terrado, como he dicho por ahí. Ayer, gracias a las 48h Open House Barcelona, la oportunidad única de ver por dentro, en su estado actual, la casa de Tecla Sala (Casal Sant Jordi, en Casp/Pau Claris) tal como la dejó la Conselleria de Justicia de la Generalitat y antes de las reformas emprendidas por su actual propietario, el Grupo Zúrich.
Hacia ayer un día magnífico, con un aire inusualmente limpio, casi ninguna nube, con lo que la visibilidad era total.
En ésta quizás se aprecia mejor, más directo, el tajo.
Vista al norte, noreste, tal como permite el chaflán en el que está situada la casa. La manzana acumulación de construcciones variopintas del colegio de los Jesuitas de Caspe. Al fondo, en el extremo izquierda de la foto, la Sagrada Familia, brutal, reclamando -no hay escapatoria- su parte, cada vez inevitablemente mayor, de atención de la mirada.
Mirada hacia el oeste, destacando, de izquierda a derecha los relieves de las Cases Rocamora y los dos edificios singulares del cruce Oaseo de Gracia/Gran Via.




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