La calle que sube desde la Travesía del Mal -que decía Enrique Vila-Matas- hasta la entrada principal del Parque Güell, antes un barrio residencial con escasos, casi inexistentes, comercios, se ha ido llenando los últimos años de tiendas de souvenirs “gaudinianos”.
Causa impresión bajar por ella antes del cierre del parque. Bastantes de esas tiendas de nada sólido, funcional, permanecen abiertas, sus responsables atentos, esperando que se fije y entre en ellas no se me ocurre quién.




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