Estos días, con solo presentar, por ejemplo, el carnet de bibliotecas en una de sus numerosas entradas, te dejan recorrer todos los rincones del Parc Güell. Y como veníamos de una biblioteca...
Una sensación curiosa, pasar por entornos a los que no había regresado desde la infancia, cuando todo estaba mucho más asilvestrado, o por los sitios más significativos, siempre repletos de turistas, pero ahora prácticamente vacíos.





No hay comentarios:
Publicar un comentario