Bajando de la Carretera de les Aigües, unas cuantas casas de otra Barcelona.
El color de la fachada y la buganvilla tienen que ver, desde luego, en el efecto.
Un perrín buena gente, esperando a su ama, que había salido a comprar.
La casa de al lado de la del perrín es ahora un taller de reparaciones de automóviles.
Toda esa fachada de la parte baja de la carretera de Vallvidrera tiene casas envidiables, como ésta observada por un agujeren de la valla. En detrimento del placer que pueden llegar a ocasionar, tener los ruidos de la carretera, con tráfico constante, y del tren justo enfrente.
Salen mal los colores porque utilicé el zoom con la tableta, operación que debe evitarse.
Si una interior pude hacerla gracias a unos ornamentales agujeros situados en la valla exterior, para hacer ésta, de la zona más resguardada, tuve que elevar la tableta estirándome de lo lindo. Como estoy ya en proceso menguante, me costó lo mío.
Hay paraísos que están por este mundo.
La de rodajes que se hicieron aquí antes de convertirse en EINA...










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