Cerca de la librería Malpaso, en la calle Diputación, esta casa. Entrando en su portal, tras la escalera de acceso a los pisos, un patio interior y, más allá, la salida de un parking, con entrada por la Gran Vía.
El cartel del garaje está demasiado oscuro. Sigo un poco para fotografiarlo desde el otro lado y la armo. Suena un timbre al vigilante. Tomo la foto y abandono precipitadamente, pero con apariencia de tranquilidad, la exploración. Se abre a mi paso la barrera del parking. Sigo caminando, pero miro hacia atrás. Un señor corpulento con bata azul y escoba en la mano me contempla desde lejos. No parece lucir cara de amigo. Le lanzo un gesto apresurado de saludo y exculpación que me sale como los de Moragas o José Agustín Goytisolo en la Piazza Farnese, imitando a Pietro Germi en “Un maledetto imbroglio”.
Fin del (ridículo) relato.




No hay comentarios:
Publicar un comentario