Desengañémonos. El Barrio de Roquetas no es la Dreta de l'Eixample. Pero también habría que decir que se han hecho inversiones en él impensables hace no tanto en tiempo. Ver esta calle que desciende desde Torre Baró cruzándolo en buena parte, con su buen pavimento y aceras, sus árboles, sus paradas de bus de barrio y los ascensores que haré ver en otra ocasión, te lleva a pensar en los años de una marginación absoluta.
Una vida que no transcurría igual en el barrio antes de los ayuntamientos democráticos, y no estaría bien olvidarlo.






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