viernes, 23 de diciembre de 2016

Edén


He pasado bastante por ahí, y sin embargo no me había dado cuenta de que casi rozaba el paraíso.
 

lunes, 19 de diciembre de 2016

El Farró


Acabo ya de colgar fotos de la bajada desde el viaducto de Vallcarca. Después de la Plaza Lesseps, excursión por los barrios de mi infancia. Primero la Plaza de la Torre, con recuerdo de esos de sensaciones que no se olvidan. Luego la Plaza de Mañé I Flaqué, recordando la Torre del Holandés, la prisa especulativa y la panadería de verano. Los dos explicados en las respectivas fotos.


 

domingo, 18 de diciembre de 2016

Plaza Lesseps

El canal de Suez, en un paso elevado.

Me había quedado, en la bajada desde el Viaducto de Vallcarca, en la República Argentina. Llegados a la Plaza Lesseps, nos topamos con el canal de Suez y con una instalación artística en la Biblioteca Jaume Fuster sobre migraciones, que hace juego con otra real, que no iba de artística. Al otro lado de la calle, han dejado un solar junto a la iglesia casi como una mini pista de baloncesto muy al estilo USA, y le han colocado una verja muy curiosa.

La instalación artística/concienciadora.

Y la real en la biblioteca.

Vista desde fuera. Todo apunta que pertenece a alguien que vive con su casa a cuestas, y que lee la prensa periódica en la biblioteca, o simplemente está ahí dentro un tiempo, entrando en calor.

El nuevo solar y su verja.
 

viernes, 16 de diciembre de 2016

República Argentina

Un trozo de la República Argentina: La imagen típica del inicio de la calle, el Refugio de obreras, un edificio sólido, el respeto al entorno y una pérdida.

La plaza Lesseps ha cambiado un montón, pero está visión hacia arriba, hacia la República Argentina, con la Iglesia y ese edificio que anuncia una serie de edificios de lo más sólidos, debe durar ya casi un siglo.

El Refugio de Obreras, objeto relativamente reciente de una de esas operaciones de intercambio ventajoso que saben hacer las órdenes religiosas. Tienen renovada su antigua sede y construido todo un nuevo edificio residencia de ancianos, que da a la Avenida Vallcarca.

Fijando un poco la vista en los edificios de la calle te topas con éste, que no he encontrado qué arquitecto hizo, siguiendo un estilo muy años 70.

Supongo que debe ser difícil respetar a los vecinos cuando se dejaba construir mucho más e iban a ser machacados. En todo caso, el contraste es de aúpa.

Uno de los edificios más sólidos de la calle. Cuando buscábamos piso para vivir visitamos el inmediato inferior al terrado. Perdimos la oportunidad de tener una casa de 18 habitaciones, que habría acabado con todos nuestros problemas actuales de espacio. Sólo costaba 18 millones de pesetas, pero estaba casi en ruinas y decidimos que no nos alcanzaba para las obras, que significaban casi rehacerlo todo. Luego la casualidad hizo que visitase en numerosas ocasiones un piso más inferior, soberbio, de una pareja de artistas.

Si no me equivoco, en esta esquina, la opuesta al edificio anterior, estaba el Forn Montserrat, un auténtico centro, que daba carácter, a la zona.
 

jueves, 15 de diciembre de 2016

Garaje calle París


Impecable, protege desde siempre el garaje de una casa de la calle París. Concretamente el de la casa en la que hasta este 2016 vivió el abogado y crítico de cine Arnau Olivar.
 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Calle Bolívar

Ayer me decían: "¡Qué fea es la calle Bolívar!" Mi respuesta fue, claro, que la habían convertido así. Primero haciéndola de lo más inhóspita y ennegreciéndola al derivar por ella todo el tráfico ascendente desde Lesseps a la República Argentina. Más recientemente, arrasando buena parte de su lado norte (que está previsto que desaparezca del todo) y sustituyendo los edificios de su lado sur por unos estrechos (así eran los terrenos de las casas originales) y altísimos edificios de pisos.
El domingo (sin su tráfico habitual, pues), pudimos bajar por ella y así comprobar, viendo edificio a edificio, que podía haber tenido su gracia. Tiene aún casas de apariencia muy agradable, y otras sumamente curiosas.
Por otro lado, los ocupantes de algún edificio alto y estrecho de los que han destruido el entorno tienen la desfachatez de colgar un montón de pancartas para protestar de que no se acabe de una vez el asesinato completo del barrio: "¡Volem ja Rambla verda!", gritan. Quieren que acaben de una vez de arrasar todos los edificios que hay entre sus casas y la Avenida de Vallcarca (antes hospital militar).
Es verdad que, llegados al punto actual de desastre de no retorno, desde abajo la visión actual de la calle es desoladora. Si antes no podía empezar mejor, con la Casita Blanca, el meublé que diera tanta solución a amores de parejas con aposentamiento difícil, ahora un descampado que representa se un jardín la inicia por su lado norte. En el sur unos desproporcionados y desalineados dientes de sierra (torre antigua y otra alta moderna).


El característico castillito que señala el inicio de la calle Bolívar desde República Argentina.

Uno de sus edificios a desaparecer. Al fondo, la Avenida Vallcarca.

Parte sur de la calle. Una pobre torre (hotelito, o Villa) axfisiado entre dos medianeras.

La recargada fachada (medallones con bustos de perro, otras figuras) de una de las casas de la fachada norte.

"¡Que desaparezcan ya todos estos viejos vecinos!" Eso reclaman.

Terrados y torres de los edificios del lado norte.



A la derecha estaba la Casita Blanca.

Medianera de lo que fue la Casita Blanca sobre la Reina de África.


Visión general desde abajo 

lunes, 12 de diciembre de 2016

Can Ferrer


La selva que rodeaba y tapaba la casa de la calle Alfonso XII, dándole un aire misterioso, ya ha desaparecido. Adiós a las palmeras tronchadas y adiós a la demás vegetación, arrasada supongo que para que puedan acceder los camiones a las obras que deberán emprenderse en el edificio. Ha cambiado un paisaje, ha cambiado un barrio, hemos cambiado un poco todos los que pasábamos por ahí. A ver si es para bien.





 

La casa del viaducto

Desde la verja de entrada, en el viaducto de Vallcarca.

Pero decía que hay también otro motivo para ir a ver el sábado 17 y el domingo 18, de 11 a 14h, a descubrir a ese vanguardista catalán casi oculto, Joan Junyer. Y es para tener la oportunidad de ver la casa y el jardín que él y su mujer, Dolors Canals, compraron junto al viaducto de Vallcarca y que a su muerte dieron a la Diputación. Ésta cedió la propiedad finalmente al Ayuntamiento y ahora se está en pleno concurso de ideas para ver cuál puede ser su mejor uso por parte del vecindario.
Fue durante un tiempo el viejo consulado de Dinamarca y algo de su interior, pese a su aspecto exterior francés, recuerda a las casas escandinavas estratégicamente situadas. Su jardín es un balcón hacia el viaducto y la hondonada de Vallcarca, ahora lleno de descampados tras la salvaje política municipal que los arrasó hasta que la crisis dejó sin dinero para dedicar al empeño.


La gran tribuna.


El puente de Vallcarca desde el jardín de la casa.

El jardín de la casa, con balcones en dirección mar y Llobregat.



Desde un saliente del viaducto de Vallcarca. Esa valla tan fea de ladrillo y los viejos cipreses de la valla, sin cuidados durante muchos años, cierran la propiedad, colgada casi a la altura de la superficie del puente.

Desde los jardines junto a la boca de metro de Vallcarca.

Y vista desde el jardín de la gran superficie "libre", una vez arrasado el barrio, para el que estaban -y supongo supiesen estando destinados- una serie de edificios de pisos.
 

Ya parecen prácticamente terminados los templetes que el Ayuntamiento exigió a los propietarios de Can Llorens (Enric Granados / Còrsega)par...