lunes, 12 de diciembre de 2016

La casa del viaducto

Desde la verja de entrada, en el viaducto de Vallcarca.

Pero decía que hay también otro motivo para ir a ver el sábado 17 y el domingo 18, de 11 a 14h, a descubrir a ese vanguardista catalán casi oculto, Joan Junyer. Y es para tener la oportunidad de ver la casa y el jardín que él y su mujer, Dolors Canals, compraron junto al viaducto de Vallcarca y que a su muerte dieron a la Diputación. Ésta cedió la propiedad finalmente al Ayuntamiento y ahora se está en pleno concurso de ideas para ver cuál puede ser su mejor uso por parte del vecindario.
Fue durante un tiempo el viejo consulado de Dinamarca y algo de su interior, pese a su aspecto exterior francés, recuerda a las casas escandinavas estratégicamente situadas. Su jardín es un balcón hacia el viaducto y la hondonada de Vallcarca, ahora lleno de descampados tras la salvaje política municipal que los arrasó hasta que la crisis dejó sin dinero para dedicar al empeño.


La gran tribuna.


El puente de Vallcarca desde el jardín de la casa.

El jardín de la casa, con balcones en dirección mar y Llobregat.



Desde un saliente del viaducto de Vallcarca. Esa valla tan fea de ladrillo y los viejos cipreses de la valla, sin cuidados durante muchos años, cierran la propiedad, colgada casi a la altura de la superficie del puente.

Desde los jardines junto a la boca de metro de Vallcarca.

Y vista desde el jardín de la gran superficie "libre", una vez arrasado el barrio, para el que estaban -y supongo supiesen estando destinados- una serie de edificios de pisos.
 

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