Hoy, yendo a otra cosa, he pasado ante el Palacio del Juguete. Está en una de las mayores zonas turísticas y comerciales de Barcelona, junto a la Catedral, y he pensado que, ya pasados Reyes, pocos ingresos debía tener un día como hoy.
Ejemplifica, junto a otras pocas tiendas, los restos del naufragio. Un comercio tradicional que ya es difícil encontrar.

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