Ahora quien más quien menos muestra interés y quiere saber sobre su ciudad, pero no hace mucho no solo había un desinterés enorme por la historia de Barcelona, sino que si se trataba de sus huellas industriales el sentimiento predominante era el de quererlas ver desaparecer cuanto antes.
Uno de los últimos aspectos de la apariencia actual de la ciudad y sus orígenes que se ha ido desvelando es éste que ayer puso sobre el tapete el arquitecto Jaume Artigues en una conferencia
del MUHBA visible por YouTube (ver abajo su enlace): la importancia que tuvieron en Barcelona las Casas-Fábrica, un nuevo modelo de edificación de la ciudad.
El conferenciante, tras larga introducción, presentó unas cantas fichas de las creo que más de cien casas-fábrica que han conseguido registrar y documentar lo que empezó siendo un grupo de activistas de la ciudad, que trabajaron por conocer y conservar, entre otros, ese entonces menospreciado patrimonio de Barcelona.
El ámbito temporal estudiado en la charla era del 1738 al 1856, año en que se expulsaron de la ciudad las últimas fábricas de vapor. A efectos prácticos ese largo periodo quedó dividido en dos, separados por la zanja que supuso la guerra de la Independencia.
Resumo lo más significativo que se me quedó: Antes de la guerra de Independencia la mayor parte de casas-fábrica (es decir: las que habían abandonado el esquema de la casa familiar o gremial para la dedicación al trabajo) localizadas son las famosas indianas. Se localizaban sobre todo en el Quarter de Sant Pere (teniendo sus prados de indianas por lo que ahora es el Poble Nou) y en la parte sur y poniente del Raval (usando como prados de indianas las faldas de Montjuic). Eran indianas de seda o de algodón, pero acabaron imponiéndose éstas.
Después de la guerra de Independencia, pero con mucho más retraso que en otros países europeos, fue implantándose como energía el vapor. Algún vapor partió de la estructura previa de las indianas, pero por sus características -precisaban de mucho espacio- invadieron nuevos terrenos que, en la Barcelona amurallada, se encontraban solo en la parte de poniente del Raval, muchas aprovechando las “Huertas de Sant Pau” y, después, los terrenos procedentes de conventos desamortizados.
En todo ese proceso se fue pasando de la parcela medieval, de la casa gremial, que sólo tenía seis metros de ancho, lo que permitía la estructura de madera, a una parcela mucho más extensa, donde ya tenía cabida la casa colectiva que impera en nuestros días.
Total: que paseando por el casco viejo de la ciudad, si vemos edificios que no correspondan a finales del XIX, principios del XX y que presenten un frente en la calle superior a esos seis metros, podemos empezar a sospechar que se trató en su día de una fábrica o de las viviendas de los trabajadores de la fábrica interior de la parcela, construida alrededor de un patio de trabajo.

Las casas fábricas que han localizado en la ciudad. En el plano de la derecha, marcadas en azul, la situación de las instaladas previamente a la guerra de la independencia, principalmente Indianas, sobre todo en el Quarter de Sant Pere. En rojo, las de después de la Guerra de la Independencia, casi todas ya Casas Fábrica de otro tipo.
Se pasó de la parcela medieval, de unos seis metros de ancho (el que llegaba a aguantar la estructura de madera) a otra tipologia de parcela, mucho mayor. Normalmente las edificaciones para el hilado (si era una fábrica textil), acabado y comercialización se ubicaban alrededor de un patio de trabajo, a donde llegaban las caballerías, razón por la que la finca debía tener una puerta de buenas dimensiones.
Un sistema edificativo a base de arcos de sostén, con mucha de la experiencia militar existente. Abajo a la izquierda, la puerta de la Fábrica Magarola, en la calle Tallers.
En el proceso se pasó de la casa estrecha previa, con origen familiar (arriba a la derecha) a la casa colectiva. Abajo, Els Porxos d’en Xifré.
Las casas fábrica que el grupo ha registrado, estableciendo un catálogo con ellas. A partir de ahora, alguna de las registradas.
Casa Sala Nadal.
Casa Magarola, en la calle Tallers. Ahora de apartamentos.
Casa Canet, que fue de Indianas, por el barrio de Sant Pere.
Casa Castanyer, otra de indianas por el barrio de Sant Pere.
Casa Vermell, también de indianas, en calle Jonqueras.
Unos almacenes en la calle de las Tapies, que aún conservan algún elemento original.
La Casa Fábrica Bonaplata, en Sant Pere Mitjà. Antiguas Indianas que tenían su prado de indianas en Poble Nou.
Restos de la antigua Fundición La Barcelonesa, en la parte de la ciudad más cercana a las Atarazanas.
Casa Fábrica Ribas, en el carrer Nou de Ramblas, con su impresionante entrada para caballerías.
Can 60, ahora del Ayuntamiento, en espera de asignación usos.
En la calle Aurora 11bis, la que fuera Centro Internacional de Fotografía.