viernes, 18 de diciembre de 2020

L Barcelona dels anys 70

La portada del libro, que más bien tira para atrás.


Lo vi por una biblioteca y me lo traje a casa para al menos, hojeándolo, ojearlo un poco. Tiene artículos y fotografías muy curiosos.
Se llama “Guia informal de la Barcelona dels Anys 70” y, publicado por el ayuntamiento de Barcelona el 2012 como homenaje a Josep María Huertas Clavería al cumplirse cinco años de su muerte, recopila los artículos que con ese nombre hizo con José Martí Gómez, que publicaron inicialmente en El Correo Catalán al final del franquismo, para luego seguir en otras publicaciones.
La idea que tuvieron y desarrollaron era dar un paseo por Barcelona con un personaje de la ciudad que les hablase específicamente de un tema. Así, con Candel se patearon a conciencia el cementerio de Montjuic, con Oriol Bohigas una buena parte del Eixample barcelonés en pos de las muestras de modernismo (pudiendo descubrir gracias al paseo, por ejemplo, que la casa de la Diagonal de Jujol había sido un prostíbulo) o con Estanislau Torres se calzaron las botas y recorrieron los montes de Barcelona.
He sonreído viendo cosas como que el paseo, en el caso de Néstor Luján, se trocó por una comida en el Agut d’Avinyó. Y visto con pesar la cantidad de bares (en el artículo original, acompañados de Quico Pidelaserra, se hablaba de “tascas”: ¿quién habla hoy de tascas?), restaurantes, ambientes de calles y otras hierbas que infundían todo un carácter a la ciudad en los primeros setenta, pero que han desaparecido totalmente.
Muy interesantes también las introducciones de Martí Gómez y del mismo Huertas, hablando de El Correo Catalán y quienes lo hacían.
Comentarios en cada pie de foto.

En las fotografías de los 70 de la ciudad se constata la brutal invasión de los coches. Se (mal)convivía con ellos. En ese sentido, la mejora ha sido brutal.

Una fotografía espectacular de Can Tunis, a los pies del cementerio de Montjuic.

Las estatuas de los almacenes del ayuntamiento, que ayudaron a monumentalizar la Barcelona de Maragall.

En el Passeig del Born, el local de Jaime Camino, que en el libro indican era una antigua tienda de venta de bacalao.

Cuando voy a ver, ahora, el Fossar de la Pedrera, siempre me imagino, en la parte honda, unas barracas cerrando, arriba, el perfil de la cantera. Debía tener interiorizada esta imagen.

Me gusta el lenguaje del cartel. Me imagino a una señora del barrio diciéndolo a viva voz.

Los coches ocupando la plaça de Sant Just.

Los coches ocupando la Zplaça de Sant Just.

He buscado mucho tiempo una imagen de estas cabinas de la gente que se dedicaba a escribir cartas a quienes no sabían. Cuando decía que era un paisaje y paisanaje vecino a la Biblioteca entonces Central, nadie me creía. No son casi recordados.

El carrer de Sant Pau es la vía más frecuentada de la Filmoteca. No han pasado 50 años, pero tanto el paisaje comercial como el humano han cambiado por completo. 

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