viernes, 25 de enero de 2019

Portal


Inicialmente me ha desconcertado algo esa reproducción de un engranaje que he visto en la puerta, porque hacia al propietario del edificio dueño, en todo caso, de un laboratorio farmacéutico. Pero luego he leído que también tenía que ver con una hidroeléctrica. Ya casa, pues. 

Chaflán


Aunque de capa caída, otras estrellas, antes de desaparecer por el foro, aún plantan cara al sol, que luce mucho pero, cuando se oculta, deja un ambiente de lo más frío.
 

lunes, 21 de enero de 2019

Barceloneta

La fachada De la Iglesia, con un San Miquel que esculpieron un poco grande para ese nicho central. Su interior no conserva nada antiguo. Quizás sólo un poco un friso -Cómo en la fachada, con unos pequeños relieves alegóricos que, según como, tienen una cercanía con los de la masonería. Definió a la parroquia como muy integrada con el barrio y sus reivindicaciones...


El itinerario por la Barceloneta que organizó Mercè Tatjer empezó en la Plaza de la Barceloneta, delante de esta Iglesia, la de San Miquel, a la que definió como barroca-neoclásica, contemporánea de las primeras casas de la nueva urbanización, de ese estilo.
Allí estuvimos atendiendo a su introducción a la visita, que nos dejó helados. No porque no fuera de lo más atractiva, sino porque a esa hora aún no llegaban y calentaban la plaza los rayos de sol, y hacía un biruji que iba calando.
Tras los antecedentes y primeras ideas de construir viviendas ahí, en ese arenal que se consolidó como tierras ganadas al mar, para acoger a la gente que se había quedado sin tras 1714 con la construcción de la Ciudadela, Mercè Tatjer se centró mucho en una de sus especialidades.
Desfilaron entonces los nombres de las principales familias y actividades económicas del barrio. Del inicial concepto de arsenal la cosa fue derivando -pescadores al margen- a otros campos. Los Denis se dedicaron a la fabricación de cuerdas, los Lacambra a una incipiente metalurgia, consistente inicialmente sólo en la fabricación de planchas metálicas para las barcas.
Surgió también la Fundación Domènech, pero con el tiempo más arriba, en la ciudad, se prohibió montar nuevos vapores, y entonces se montaron en la Barceloneta la Nueva Vulcano y la Maquinista Marítima y Terrestre.
Aquí acaban mis notas de evolución histórico-económica, pero siguen las de orden urbanístico, político y social, que puedo continuar otro día.

Placa señalando que ahí, en esa casa de las originales del barrio, si bien bastante adornada, vivió Lesseps.

Desde la plaza del mercado, la fachada posterior De la Iglesia. Parece que corresponde a un alargamiento posterior, quizás comiéndose un terreno ocupado antes por un cementerio parroquial.
 

domingo, 20 de enero de 2019

Casa muestra BArceloneta


Es la casa muestra de las edificaciones de la Barceloneta. La buena noticia que dio Mercè Tatjer es que, tras muchos años cerrada, el ayuntamiento va a abrirla de nuevo al público que desee visitarla. En su intento de preservar alguna de las casas originales que quedaban, ésta era de las más apetitosas: la única de esquina que se conservaba.
Plantearon el caso a Itziar González, entonces regidora de Ciutat Vella, quien se mostró enseguida sensible al tema. La familia propietaria tenía previsto efectuar las reformas que tantas otras del barrio sufrieron anteriormente, convirtiéndolo en un auténtico damero de casas de diferentes alturas en las que vas adivinando lo que pudo haber sido la casa original gracias a la piedra de Montjuic que rodeaba -reforzándolas- ventanas y puertas, a la posición de alguna de éstas o al cambio de color entre planta y piso (así eran todas inicialmente) y los restantes pisos hasta hacer los seis que llegaron a permitirse. Finalmente convencieron a la familia, que aceptó un canje por un par de pisos de construcción reciente en las cercanías.
Construidas por ingenieros militares, las casas -sobre todo las más tempranas- han demostrado su solidez, soportando el peso de levantar sobre la planta -de 7,65 m de fachada- y piso iniciales primero un piso más cuando en 1839 la autoridad militar dio permiso para ello y luego varios más cuando, ya fuera del dominio militar, pudieron llegar a ser de planta y seis pisos.
La restauración de esta casa permitió descubrir ese almohadillado pintado en su fachada (que podría haber sido efectuado posteriormente) de un color rojo que sí podría llegar a corresponder con la descripción (“pintadas de color”) que efectuó el Barón de Maldà en su dietario, tras uno de sus paseos.







 

sábado, 19 de enero de 2019

La Barceloneta de Mercè Tatjer

Mercè Tatjer, este mediodía, ante la placa erigida en memoria de las barracas de la playa del Somorrostro.

Tenía que entregar una tesis para finalizar sus estudios y le asignaron investigar sobre el puerto de Barcelona, cosa que no le gustó demasiado. Por aquel entonces estaba sobre la mesa la posible aplicación del Plan de la Ribera, que en su versión más bestia proponía arrasar toda la franja litoral barcelonesa, y como reacción habían surgido las primeras Asociaciones de Vecinos. Dijo estar interesada por analizar todo ello y le dejaron empezar a trabajar en esa línea.
Ahí empezó el conocimiento de primera mano de todos los aspectos de un barrio como la Barceloneta por parte de Mercè Tatjer, quien después colaboró muy activamente en un estudio, surgido desde la base, para su remodelación, intentando que ésta no cayera por completo desde arriba.
No paró ahí. Ahora hay una cierta bola de nieve -según su misma expresión-, que se ha ido haciendo muy grande, en el estudio, visualización y reconocimiento de la existencia de toda una enorme población de barceloneses que por lo “informal” de sus viviendas, las barracas, ha corrido durante mucho tiempo el peligro de ser absolutamente ignorada. Pues bien: todos los que han trabajado en ese campo tienen el nombre de Mercè Tatjer en sus labios cuando indican cómo empezó su interés por trabajar en él. Su libro, “Barracas. La Barcelona informal del siglo XX” dio a conocer ese mundo a muchísima gente.
Uno de los privilegios que facilita ser miembro de la Societat Catalana de Geografía es poder asistir a un itinerario como el de esta mañana por la Barceloneta, guiado precisamente por ella. Que acabase, tras casi cuatro horas y media de conocer de sus labios todo tipo de detalles sobre su formación y evolución militar, urbanística, política, cultural y social precisamente ante una de las placas que el grupo del que forma parte, que vela por la recuperación de la memoria histórica de la ciudad, ha dedicado a las barracas de la playa del Somorrostro, tiene su qué de justicia poética.

Ha explicado que, a la hora de buscar un diseño genérico para este tipo de placas, rechazaron la oferta de contar con un Plensa u otro gran nombre artístico, porque eso supondría dedicar un presupuesto que no tenían para pagarle. Al final se centraron en personal del propio ayuntamiento y fue finalmente Judith Masana, ya hoy fallecida, la que impulsó y trabajó en estas placas con imágenes históricas y planos superpuestos sobre este material.

Ante una placa muy reciente, en el emplazamiento de la que fue la famosa Escola del Mar.


 

viernes, 18 de enero de 2019

martes, 15 de enero de 2019

Palau Montane

La presentación de un libro me ha permitido acceder por primera vez al Palau Montaner, construido para ser la residencia del editor Montaner (de Montaner i Simón) y actualmente sede de la Delegación del Gobierno en Barcelona.
Dos o tres datos que he ido a confirmar en la Wikipedia: Diseñado por Domènech i Estapà, lo acabó de construir Domènech i Montaner, responsable en colaboración de Antoni Maria Gallissà de la tercera planta y de su decoración. En su interior, con un gran distribuidor ocupado en buena parte por una monumental escalera (lo que ha hecho que me pareciera globalmente más pequeño, con menor capacidad de lo que pensaba), hay mucho trabajo de ebanistería de Gaspar Homar, vitrales de Antoni Rigalt y esculturas de Eusebi Arnau, un trío de ases de las artes decorativas del modernismo catalán.


Acostumbrados ya a verlo rodeado de esas vallas, la desprotección de la Terra Ida del edificio contiguo parece una temeridad... La fachada del tercer piso, con profusión de decoración a base de mosaicos, es la que corresponde a Domènech i Montaner (contratado para deshacer un entuerto por ser sobrino del propietario) i su socio Gallissà.

La escalera monumental. Quizás no tan recargada, pero me ha recordado por lo grandilocuente a la del Palacio Peles de Rumania...

El magnífico vitral del vestíbulo.

Un detalle del pavimento del vestíbulo.

Relieves que deben ser de Eusebi Arnau.


La tribuna que da a la calle Roger de Lluria.

La verja del chaflán Mallorca con Llúria, pero vista desde dentro, sin peligro de que te prohíba hacer la foto la Policía Nacional, que custodia por fuera el edificio.



El pavimento, con mosaicos antiguos, de la sala de actos. 

jueves, 3 de enero de 2019

Riera Sant Miquel


Es increíble el giro radical que ha dado la Riera de Sant Miquel. La riera era en realidad un río caudaloso, pero de coches, que veían en ella el atajo perfecto para subir desde el Cinc d’Oros a la Gala Placidia, y ahora se ha convertido en medio peatonal. Curiosamente era en la parte más ennegrecida e irrespirable por los tubos de escape donde había dos sitios para cenar: a uno, muy austero, se iba a por una fondue de queso; el segundo, multitudinario, era una especie de antecesor del Egipto de plaza Garduña. Ahora que se puede caminar en ese tramo por el centro de la calzada, sin coches, no hay ni uno...
En la parte más cercana a la Diagonal, la de la foto, siempre me han llamado la atención (ademas del callejón donde hace la tira de años se exponían las carteleras de cartón de un desaparecido cine cercano) los balcones de ese edificio, que se alargan desde su fachada posterior hasta medio alinearse con otros edificios, esos sí con todas las de la ley, de la calle. Me parece haber visto algo similar por algún chaflán de la ciudad, pero no se me dirá que no son piezas bien extrañas...

 

Los jardines del baluarte de Santa Madrona

Tan intrigado estaba siempre mirando desde abajo su serie de árboles y pensando cómo sería la parte superior del baluarte de Santa Madrona p...