La presentación de un libro me ha permitido acceder por primera vez al Palau Montaner, construido para ser la residencia del editor Montaner (de Montaner i Simón) y actualmente sede de la Delegación del Gobierno en Barcelona.
Dos o tres datos que he ido a confirmar en la Wikipedia: Diseñado por Domènech i Estapà, lo acabó de construir Domènech i Montaner, responsable en colaboración de Antoni Maria Gallissà de la tercera planta y de su decoración. En su interior, con un gran distribuidor ocupado en buena parte por una monumental escalera (lo que ha hecho que me pareciera globalmente más pequeño, con menor capacidad de lo que pensaba), hay mucho trabajo de ebanistería de Gaspar Homar, vitrales de Antoni Rigalt y esculturas de Eusebi Arnau, un trío de ases de las artes decorativas del modernismo catalán.
Acostumbrados ya a verlo rodeado de esas vallas, la desprotección de la Terra Ida del edificio contiguo parece una temeridad... La fachada del tercer piso, con profusión de decoración a base de mosaicos, es la que corresponde a Domènech i Montaner (contratado para deshacer un entuerto por ser sobrino del propietario) i su socio Gallissà.
La escalera monumental. Quizás no tan recargada, pero me ha recordado por lo grandilocuente a la del Palacio Peles de Rumania...
El magnífico vitral del vestíbulo.
Un detalle del pavimento del vestíbulo.
Relieves que deben ser de Eusebi Arnau.
La tribuna que da a la calle Roger de Lluria.
La verja del chaflán Mallorca con Llúria, pero vista desde dentro, sin peligro de que te prohíba hacer la foto la Policía Nacional, que custodia por fuera el edificio.
El pavimento, con mosaicos antiguos, de la sala de actos.











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