sábado, 19 de enero de 2019

La Barceloneta de Mercè Tatjer

Mercè Tatjer, este mediodía, ante la placa erigida en memoria de las barracas de la playa del Somorrostro.

Tenía que entregar una tesis para finalizar sus estudios y le asignaron investigar sobre el puerto de Barcelona, cosa que no le gustó demasiado. Por aquel entonces estaba sobre la mesa la posible aplicación del Plan de la Ribera, que en su versión más bestia proponía arrasar toda la franja litoral barcelonesa, y como reacción habían surgido las primeras Asociaciones de Vecinos. Dijo estar interesada por analizar todo ello y le dejaron empezar a trabajar en esa línea.
Ahí empezó el conocimiento de primera mano de todos los aspectos de un barrio como la Barceloneta por parte de Mercè Tatjer, quien después colaboró muy activamente en un estudio, surgido desde la base, para su remodelación, intentando que ésta no cayera por completo desde arriba.
No paró ahí. Ahora hay una cierta bola de nieve -según su misma expresión-, que se ha ido haciendo muy grande, en el estudio, visualización y reconocimiento de la existencia de toda una enorme población de barceloneses que por lo “informal” de sus viviendas, las barracas, ha corrido durante mucho tiempo el peligro de ser absolutamente ignorada. Pues bien: todos los que han trabajado en ese campo tienen el nombre de Mercè Tatjer en sus labios cuando indican cómo empezó su interés por trabajar en él. Su libro, “Barracas. La Barcelona informal del siglo XX” dio a conocer ese mundo a muchísima gente.
Uno de los privilegios que facilita ser miembro de la Societat Catalana de Geografía es poder asistir a un itinerario como el de esta mañana por la Barceloneta, guiado precisamente por ella. Que acabase, tras casi cuatro horas y media de conocer de sus labios todo tipo de detalles sobre su formación y evolución militar, urbanística, política, cultural y social precisamente ante una de las placas que el grupo del que forma parte, que vela por la recuperación de la memoria histórica de la ciudad, ha dedicado a las barracas de la playa del Somorrostro, tiene su qué de justicia poética.

Ha explicado que, a la hora de buscar un diseño genérico para este tipo de placas, rechazaron la oferta de contar con un Plensa u otro gran nombre artístico, porque eso supondría dedicar un presupuesto que no tenían para pagarle. Al final se centraron en personal del propio ayuntamiento y fue finalmente Judith Masana, ya hoy fallecida, la que impulsó y trabajó en estas placas con imágenes históricas y planos superpuestos sobre este material.

Ante una placa muy reciente, en el emplazamiento de la que fue la famosa Escola del Mar.


 

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