Hoy, un paseo agotador, pero muy interesante por lo que queda de Vallcarca, siguiendo el texto que Juan Eduardo Cirlot escribió. Con el valor añadido de haber sido conducido por David Castillo, novelista, poeta, historiador del barrio y de los movimientos alternativos, que lo ha contaminado de todos sus otros intereses, y que, de hecho, podría haber guiado como unos veinte diferentes paseos monográficos por la zona.
Se iniciaba todo en una plaza descampado a la salida de la estación de metro de Vallcarca, hemos subido luego hacia el parque Güell, casi hemos alcanzado la cumbre de la Montanya Pelada y, volviendo por la zona habitada, tras rodear la iglesia de N. Sra del Coll y la Plaza Allende, hemos parado un tiempo, antes de regresar a la misma parada del metro, en el centro cívico que ocupa actualmente los talleres de la mítica Editorial Bruguera.
Una casa aislada, única sobreviviente de toda una operación de aniquilación del barrio, que se inició para edificar, en el terreno donde habían habido pequeñas casas de planta y piso, casas de pisos, iniciadas con un edificio de Núñez y Navarro. Las protestas, pero sobre todo la crisis, detuvieron la continuación del plan.
El descampado de delante de la aislada casa anterior, según David Castillo, tenía parcialmente una terraza muy frecuentada por taxistas.
En una “torre” de esa calle vivía, cuando yo era un crío, un amigo, del que ahora no recuerdo el nombre, al que presté la para mí elevadísima suma de 75 pesetas. Le perdí la pista sin que me las devolviera nunca, pero siempre lo recordaba al pasar por ahí.
Un barrio con mucha presencia de grupos anarquistas. Una excusa para derruir todo el barrio fue la numerosa presencia de okupas.





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