Un poco más del recorrido matutino del viernes. Recuerdo, hace ya muchos años, cuando el cambio del Barri de la Ribera empezaba a operarse, los paseos que culminaban con un aperitivo en una recién abierta Vinya del Senyor , aún sin su terraza. O, anteriormente, la contemplación de los escaparates, con gloriosas piezas de ropa interior de esas completas o del mostrador del interior de la tienda que la precedió.
Ahora, viniendo desde el Pla de Palau, subiendo por Canvis Vells, donde dicen que instalaban sus bancos en la calle los cambistas, lo que predominan son los detalles del siglo XVIII, ya en un ambiente ordenado, restaurado, con comercios y presencia turística.
Vamos: que colaboré con fuerza en el giro sufrido por el barrio. Uno le da inicialmente un empujoncito y luego ya él sólo acelera.


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