La exposición de Paula Rego, pese a todo, debe despertar ciertos instintos gremiales, porque poco después estábamos en una de las tiendas Piera de Barcelona. Aún sin practicar absolutamente nada relacionado con las Bellas Artes, la visita es una auténtica gozada.
Causan una verdadera atracción, pero aún rebajadas, me parece una verdadera pasada el precio de las cajas de lápices de colores.
La sala de exposiciones del piso superior de la tienda.
Visión desde la sala de exposiciones.
Me dicen que los Rembrandt son buenos, pero no así los Van Gogh
Él área de papeles. El ser un aficionado que practica, por el ejemplo, el dibujo, o la caligrafía china, debe ser prohibitivo. Cada lámina de papel te cuesta un par de euros...








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